Reims es una ciudad tranquila, muy tranquila. Pero bajo esa calma se esconde una de las catedrales más grandes de Europa y algunas de las burbujas más famosas del mundo. Acabo de volver de Francia visitando unas ciudades impresionantes, y esta es exactamente el tipo de ciudad que me encanta: 180.000 habitantes, pero se siente chica, amigable, donde te tratan muy bien y se come excelente. Te sentís muy cómodo viajando en esta dimensión de ciudades francesas.
Ahora bien, hay un tema importante antes de empezar: su nombre es casi imposible de pronunciar. Para los que no hablamos francés como yo, nos cuesta mucho. En español diría "Reyes", pero si decís "Rims" nadie te va a entender. La pronunciación correcta es algo así como "Rans" o "Ranss". No soy un experto, pero te recomiendo que lo practiques, porque si no nadie va a entender dónde querés ir.
Cómo llegar a Reims
Hay dos opciones principales: auto o tren. Si venís de París, la mejor manera es el tren. Está conectada con la red de alta velocidad francesa (TGV) y en 45 minutos desde París llegás. Otra opción interesante: hay trenes que salen directamente desde el aeropuerto Charles de Gaulle, también de alta velocidad, que te dejan en Reims en una hora. Esto es ideal si estás llegando a Francia ese mismo día y querés ir directo.
En mi caso llegué en auto, lo cual también fue muy interesante porque me tocó atravesar toda esta zona del norte de Francia que tiene muchísimo que ver con la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Francia tiene frontera con Alemania en la zona de Alsacia (tenemos un video en el canal), y esto ya te da una pauta de lo que vas a encontrar en Reims.
Reims y las guerras mundiales
Si llegás en auto, puede que pases por Verdún, escenario de una de las batallas más cruentas de la Primera Guerra Mundial. Francia sufrió pérdidas enormes en esa guerra: alrededor de 1,3 a 1,4 millones de soldados muertos. Fue una de las naciones más golpeadas. En la Segunda Guerra Mundial las pérdidas fueron menores en comparación —unas 200.000 a 300.000 bajas—, pero igual significativas.
Y acá viene algo que mucha gente no sabe: fue en Reims donde se firmó la rendición alemana el 7 de mayo de 1945. Después se hizo una ceremonia en Berlín, pero la rendición formal ocurrió en esta ciudad. Una de las cosas que podés hacer si te interesa la historia es visitar el Museo de la Rendición. Es un museo chiquito pero muy informativo, y lo más impresionante es que mantuvieron el edificio exactamente como estaba: la sala, los mapas, todo tal cual ese día histórico. Está dentro del cuartel general de Eisenhower.
Toda esta zona de Francia —a medida que te acercás a Normandía, Bretaña— fue escenario de guerras. Hay más videos en el canal sobre las playas del desembarco y otras ciudades de la región si te interesa profundizar.
La catedral de Notre-Dame de Reims: más grande que la de París
Reims tiene la segunda catedral más grande de Francia, una catedral que es espectacular y que fue bombardeada por los alemanes hasta 280 veces durante la Primera Guerra Mundial. Quedó gravemente dañada, pero no se derrumbó. Por eso se convirtió en un símbolo de resistencia francesa.
Pensá que es más grande que Notre-Dame de París. Pero además tiene una función histórica muy distinta y muy importante: en esta catedral se coronaban los reyes de Francia. Durante más de 1.000 años se coronaron aquí los monarcas franceses: Luis XIII, Luis XIV (el Rey Sol), Luis XV... Las coronaciones terminaron con la Revolución Francesa, todo eso que vimos en el video de Versalles.
¿Por qué se coronaban acá? Porque en esta catedral se guardaba la "Sainte Ampoule", el santo crisma que se utilizaba para ungir a los reyes. Según la tradición, este aceite había sido entregado por una paloma divina durante el bautismo de Clodoveo, el primer rey bautizado en esta iglesia. De ahí quedó la tradición.
La entrada es gratis, y te recomiendo intentar ir de noche con la iluminación nocturna, que es maravillosa. Pero también andá de día para ver bien los detalles. Las dos experiencias valen.
Como siempre digo, es verdad que muchas iglesias góticas en Francia se parecen entre ellas, pero siempre hay cosas muy puntuales de cada una que me sorprenden. Te cuento lo que quedó en mi recuerdo:
La fachada tiene más de 4.000 figuras aproximadamente. Es de locos. Por supuesto que vas a ver las famosas gárgolas, esos monstruos que simbolizan lo maligno fuera del templo, como guardianes espirituales. Pero la fachada gótica no era solo decorativa: era una Biblia en piedra para el pueblo medieval analfabeto. Cada figura tenía un sentido: narrar la historia bíblica, proteger simbólicamente la iglesia, enseñar virtudes, alertar sobre los pecados. Todo tenía un significado. Date una vuelta completa a la catedral porque realmente vale la pena.
Otra cosa que me sorprendió y me encantó: como buena catedral gótica francesa, tiene un montón de vitrales. Están los vitrales tradicionales que cuentan la historia de la Biblia, pero se les ocurrió convocar artistas modernos y contemporáneos para hacer vitrales centrales en la parte posterior de la iglesia. Marc Chagall, el pintor, hizo tres grandes vitrales en la capilla axial, al fondo. Los motivos son una mezcla del Antiguo y el Nuevo Testamento, usa mucho azul y está muy inspirado en los vitrales medievales.
Después hay otro artista que se llama Imi Knoebel, alemán, contemporáneo, que se dedica a hacer vitrales abstractos respetando las técnicas medievales —utiliza el plomo para la creación— pero con un estilo moderno. Es como un cuadro abstracto. Eso me pareció fantástico. Los franceses tienen estas cosas que me dejan maravillado.
Una curiosidad más: ¿viste que las torres de muchas catedrales góticas están como cortadas, que nunca terminaron de hacerlas? Según investigué, se debe a distintos factores. Durante la construcción medieval se invirtió mucho en la parte baja, en las esculturas, en las figuras, en los portales, y después el dinero y la mano de obra se fueron acabando. También hubo cambios en la ingeniería: al avanzar la obra se temió que torres tan altas con remates en aguja pusieran en riesgo la estabilidad de la estructura. Prefirieron no elevarlas más por seguridad. Y además, las catedrales llevaron cientos de años en construirse, y en ese tiempo hubo cambios estéticos y de estilos.
Como te dije, podés entrar gratis y generalmente no hay colas. Es una catedral más grande que Notre-Dame de París y con muchísimo menos gente, así que te la recomiendo mucho. Incluso si estás en París, antes de visitar Notre-Dame yo te diría: tomate el tren y hacé una experiencia más completa. La de París es uno de los monumentos más visitados de Francia, siempre lleno de gente.
Juana de Arco también estuvo acá
Hay algo más antes de dejar la catedral. Uno de los personajes más queridos de Francia, Juana de Arco, tiene mucho que ver con Reims. Vas a ver en la catedral su propia capilla y también en las afueras una estatua dedicada a ella.
En 1429, Juana de Arco llegó a Reims con un objetivo claro: conseguir que Carlos VII fuera coronado allí. Ella era una campesina joven, de unos 17 años, analfabeta, sin educación militar, pero recibía estas visiones divinas donde Dios le decía lo que tenía que hacer. Su objetivo era frenar a los ingleses en la famosa Guerra de los Cien Años, que ya tenían tomada gran parte de Bretaña y seguían bajando hacia París. Lo frenó en la batalla de Orleans y su misión era que Carlos VII, en aquel momento el delfín Carlos, fuera coronado como rey de Francia. Y lo consiguió. La coronación, por supuesto, ocurrió en la catedral de Notre-Dame de Reims.
Hay una película muy buena de Luc Besson, director francés, que se llama "Juana de Arco", donde está la escena de la coronación filmada en esta catedral. Te la recomiendo mucho si te interesa la historia.
Finalmente, Juana de Arco fue capturada por los borgoñones —el duque de Borgoña, que lo vimos en el video de Dijon— y la entregó (o se la vendió) a los ingleses. Los ingleses le hicieron un juicio, la juzgaron por herejía y la terminaron quemando en la hoguera. Pero la valentía de esta chica es impresionante. En la película se ve muy bien cómo pudo motivar y liderar los ejércitos franceses para frenar a los ingleses, algo que los reyes no pudieron y ella sí.
Champagne: el tercer pilar de Reims
Reims tiene otra cosa fundamental: estamos en la zona de la Champagne. El que produce champagne tiene que estar acá, porque la uva y la denominación de origen son de esta región. Y esto también tiene un link con las coronaciones de los reyes: si los reyes iban de toda Francia a Reims para la coronación, imaginate que movían a toda la nobleza, la aristocracia. Fue el lugar ideal para desarrollar una bebida tan refinada como el champagne.
Creo que en la coronación de Luis XIV le regalaron 6.000 botellas de champagne hechas en la región. Vas a haber muchas bodegas que podés visitar en las afueras de Reims. Hay nombres que te van a sonar: por ejemplo, la bodega Veuve Clicquot, que fue la que profesionalizó la bebida y la convirtió en un producto de lujo internacional.
La historia de la Viuda Clicquot es fascinante (hay una película): enviudó joven y se quedó sola con todas las plantaciones. Fue ella la que se sentó a probar, a hacer los blends, a girar las botellas para que perdieran los sedimentos. Cuando enviudó, otra familia le quiso arrebatar las tierras o comprárselas. ¿Y quién era? El señor Moët, que se terminó juntando con Chandon. Moët & Chandon seguramente te suena, ¿verdad? También está la bodega en los alrededores. Familias que de alguna manera competían entre sí, de una manera elegante —tan elegante como la bebida—, no es que se mataban entre ellos.
Y hay un tercer nombre que seguramente también te suena: Dom Pérignon, quien según dicen perfeccionó la técnica del ensamblaje.
Nosotros no visitamos una bodega en las afueras, sino que lo hicimos en el centro de la ciudad, lo cual también fue una experiencia muy interesante. ¿Por qué? Porque era pleno invierno, entonces en las bodegas la experiencia al aire libre iba a estar muy limitada. Preferimos visitar un lugar en el centro, una bodega chica que produce unas 6.000 botellas al año (Champagne Thienot, te dejo el link en la descripción).
Al no tener el contexto natural de las bodegas en el campo, lo que hicieron fue recrear una experiencia inmersiva con casi 1 km de cuevas subterráneas donde guardan y producen el champagne. Son espectaculares. Por cierto, estas cuevas sirvieron como refugio para gente que se protegía de las bombas en la Primera y la Segunda Guerra Mundial. El lugar es increíble, con mucha historia.
Empezás con un museo y después hacés todo un recorrido por las bodegas donde te enseñan sobre el proceso, que es complejo y tiene muchas limitaciones para poder entrar dentro de esta denominación de origen:
- Tenés que plantar las uvas en la región (son uvas especiales, creo que ahora son ocho tipos permitidos, pero se concentran en tres)
- No se puede regar artificialmente la tierra: estás muy expuesto a la naturaleza, a lo que la naturaleza de ese año te dicte
- Se recolecta a mano
- Se giran las botellas temporalmente para que el sedimento suba a la zona del tapón
- Después tienen un sistema sofisticado que las congela para sacar el sedimento (antes las cortaban directamente)
- Se deja el material estacionado 5, 10 años hasta que un comité interno prueba la bebida y dice: "Está lista para ser comercializada"
Es un proceso complejo. Tenemos en el canal el video del prosecco en la zona de Valdobbiadene (Veneto), que también es denominación de origen. Pero si comparo una cosa con la otra, los procesos son bastante más complejos y sofisticados para el champagne. Tal vez de ahí viene la diferencia de precio.
Y por último, después de toda la visita, por supuesto hacés la cata. Podés probar entre tres y cinco tipos de champagne de la casa. Notás la diferencia incluso sin ser un experto: de lo que es un producto más frutado a una champagne más tradicional que tiene hasta aromas de café. Es increíble. Cuando probás dos bebidas de la misma casa tan contrastadas en sabor, notás las diferencias evidentemente.
Dónde comer y dónde dormir
Les voy a dejar en la descripción el enlace al mapa de Google con los lugares donde yo estuve.
Se come muy bien en Francia, en todos lados, como en Italia. A mí me gusta mucho cómo preparan el pato (canard en francés). Soy un gran fan de ese plato, así que cuando estoy en Francia siempre lo pido. En este caso, curiosamente, lo pedí en formato de hamburguesa: una hamburguesa de pato buenísima. Vayan a donde vayan, generalmente se sirve muy bien, con fit de canard.
También les dejo un lugar clásico donde tienen excelentes embutidos, charcutería, y en este caso me pedí un tartar de carne. Yo en Francia me animo a pedir esto, en otros lugares tal vez no. Un tartar de carne para un argentino es carne cruda, es como un sacrilegio. Pero confío porque sé que hacen una preparación deliciosa: no tenés la sensación de que estás comiendo carne cruda. Si sos argentino y me escuchás decir esto, me vas a entender. A través de los aromas, la condimentación y la preparación es algo más parecido a un paté. Y ni hablar de los patés y la tabla de quesos de este lugar, que era una cosa maravillosa.
Dónde alojarse: es una ciudad chica, cómoda, pero difícil de aparcar si vas en coche. Buscá un lugar con parking. Yo les dejo en la descripción el hotel donde dormí: muy correcto, contento y tiene estacionamiento.
Mi recomendación final
Reims es una de esas perlitas que tiene Francia, un país maravilloso para viajar. Si estás haciendo un recorrido en auto por el norte de Francia, no te la pierdas. Combinás historia medieval, guerras mundiales, una catedral impresionante con menos gente que Notre-Dame de París, y champagne de primera.
Y recordá: practicá la pronunciación. "Rans", no "Rims", si no nadie te va a entender.