Dublín es una de esas ciudades que te sorprende por su tamaño. Es chica, manejable, y si te organizás bien, podés ver lo esencial en un día intenso. Yo lo hice, y acá te cuento exactamente qué hice y qué te recomiendo si tenés poco tiempo en la capital de Irlanda.
Empezá con un desayuno irlandés de verdad
Levantate temprano y buscá un lugar donde te sirvan un desayuno irlandés completo. Hablo de huevos, salchichas, champiñones, papas, beans (sí, esos porotos que vienen en lata y que son más ingleses que irlandeses, pero bueno, la influencia está). Necesitás las calorías, te lo digo en serio. Vas a caminar muchísimo y Dublín, aunque sea chica, te va a exigir estar en movimiento todo el día.
La buena noticia es que no necesitás transporte público. Todo lo podés hacer caminando. Si en algún momento te cansás o llueve (que en Irlanda es probable), te pedís un taxi, pero olvidate del metro o los buses. Caminando vas a disfrutar más la ciudad.
Trinity College: un viaje al siglo XVI
Lo primero que te recomiendo es que te vayas directo al Trinity College. Esta universidad es del 1500, la fundaron los ingleses (como muchas cosas en Irlanda, para bien o para mal) y depende de la Universidad de Cambridge. Tiene más de 35 premios Nobel entre sus graduados, pero honestamente, a mí lo que más me gustó fue el ambiente.
Salir del bullicio de la ciudad y meterte en ese campus es como trasladarte a otro mundo. Los edificios son preciosos, hay más de 600 estudiantes todos los años, así que vas a ver gente estudiando, caminando por ahí, viviendo su vida universitaria. Si tenés suerte, como me pasó a mí alguna vez, podés ver un partidito de fútbol, rugby o incluso fútbol gaélico (si no sabés qué es, buscalo, es un deporte increíble y muy irlandés).
La entrada al campus es gratis, podés caminar tranquilo y sacar fotos. Ahora, si querés hacer la visita completa, tienen una biblioteca muy importante que vale la pena, pero para eso necesitás sacar entradas anticipadas. Te dejo los enlaces más abajo para que te organices.
Iglesia de San Patricio o cementerio histórico: vos elegís
Después del Trinity College, tenés dos opciones y acá te voy a ser honesto con mis impresiones.
La primera es ir a la iglesia de San Patricio. Por fuera es hermosa, impresionante. Pero por dentro... no sé, a mí me pareció bastante barroca. No barroca de estilo arquitectónico, sino barroca de la cantidad de cosas que hay. Y encima venden souvenirs adentro de la iglesia, lo cual le saca un poco la magia. Se nota que es una iglesia turística, y Dublín tiene mucho turismo, así que es normal que aprovechen. Pero si esperás algo más espiritual o íntimo, tal vez te decepcione un poco.
La segunda opción, que me parece más interesante si buscás algo alternativo, es hacer un tour guiado por un cementerio histórico. Te cuenta la historia de Irlanda a través de sus muertos, y créeme que la historia de este país es fascinante: la división entre Irlanda del Sur e Irlanda del Norte, las luchas políticas, todo. Eso sí, tenés que trasladarte porque está más lejos, no podés ir caminando como a San Patricio. Pero vale la pena si te interesa la historia de verdad.
Epic Museum: la historia de la emigración irlandesa
Después del almuerzo, primera hora de la tarde, andate al Epic Museum. Este es el museo de la inmigración irlandesa y para mí fue uno de los highlights del día.
Irlanda es un país con una historia de emigración brutal. Ahora cambió un poco porque hay mucha inmigración de gente que viene a trabajar en las empresas tech (Google, Facebook, todas esas están en Dublín), pero históricamente la gente se iba. Hambrunas, crisis políticas, crisis económicas... te acordás de la crisis financiera del 2008? Irlanda fue uno de los países más golpeados.
Hoy Irlanda tiene 5 millones de habitantes, pero se estima que hay 80 millones de personas en el mundo que descienden de irlandeses. En Estados Unidos, un 10% de la población tiene raíces irlandesas. Casi 31 millones de personas. Es una locura. Hay irlandeses desperdigados por todo el mundo: Australia, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos.
El museo te muestra todo eso: las olas migratorias, las conexiones culturales, la gastronomía, la música, el deporte. Está buenísimo, especialmente si hablás inglés, aunque tienen audioguías en español. Yo pensaba: me gustaría que hubiera un museo así en todos los aeropuertos, que cada vez que entrás a un país te empapes de su historia. Sería genial.
Pub time: whisky, cerveza y música en vivo
A las 4, 4:30 de la tarde, ya es hora de ir al pub. Sí, leíste bien. En Irlanda el pub no es solo para la noche, es una institución cultural y podés ir a cualquier hora.
Irlanda tiene de los mejores whiskys y de las mejores cervezas del mundo. Yo vengo de Alemania, así que tengo mi vara alta con la cerveza, pero acá hay opciones que me encantan. Mi favorita es la red ale, una cerveza roja que tiene marcas como Kilkenny. Es como frutada y espumosa, muy rica.
Y después está la Guinness, obvio. Es la cerveza de Dublín, la fundó Arthur Guinness acá mismo. Es una cerveza negra, con espuma, medio amarga. Si la tomás bien tirada, te quedan las marquitas en el vaso, esas rayitas que van bajando a medida que tomás. Eso es señal de que está bien servida. Tengo un video entero sobre cómo beber una Guinness como un irlandés, te lo dejo enlazado.
La combinación whisky-cerveza funciona muy bien: uno para acá, otro para allá, y después que te lleven al hotel, jaja.
Cena: ojo con dónde comés
Ahora, un tema importante: la comida. Irlanda tiene una materia prima espectacular. Vas a ver las vaquitas pastando en un pasto súper verde, mineralizado, especialmente en la zona del oeste. La carne es increíble, lo ves en las vidrieras de las carnicerías, los pedazos de carne que tienen son espectaculares.
Pero acá viene mi advertencia: a la hora de ir a un restaurante, tenés que subir un poquito el presupuesto. Si no, te vas a encontrar con mucha comida rápida, chatarra, cosas sin gracia. Hay buenos restaurantes en Dublín, pero hay que buscarlos y destinar un poco más de plata. Yo fui a algunos que me gustaron mucho, te dejo las recomendaciones abajo.
Temple Bar: el broche de oro con música en vivo
Último, último, último. Tipo 8 de la noche (se cena temprano acá), date una vuelta por el barrio del Temple Bar. Este barrio también tiene origen inglés, hay un barrio con el mismo nombre en Londres, así que los ingleses le pusieron el nombre cuando dominaban Irlanda.
Lo que hace especial al Temple Bar es la música en vivo. Es un clásico irlandés, no solo acá sino también en Escocia y otros lugares del Reino Unido. Recorré el barrio, vas a ver un montón de gente, luces, pubs por todos lados. Escuchá la música que sale de cada lugar, elegí la canción que más te guste, entrás, te tomás una copita, y listo. Música celta, música irlandesa, bandas en vivo tocando en espacios chiquitos. Es la experiencia perfecta para cerrar el día.
Mi recomendación final
Dublín es una ciudad que se deja querer. No es pretenciosa, no es enorme, pero tiene personalidad. En un día podés llevarte una buena impresión si te organizás bien: Trinity College por la mañana, Epic Museum por la tarde, pub y música en vivo por la noche. Y si tenés tiempo para el cementerio histórico o San Patricio, mejor.
Lo que más me gustó fue sentir que estaba en una ciudad con historia pero que sigue viva, que no es un museo. La gente estudia, trabaja, sale, toma cerveza, escucha música. Y eso, para mí, es lo que hace que valga la pena volver.