Hace unos días me dejaron un comentario preguntándome si podían confiar en tal plataforma para reservar trenes. Después vino otro preguntando lo mismo sobre vuelos. Y otro más. La realidad es que estas plataformas —Booking, Airbnb, Civitatis, Omio, GetYourGuide— se volvieron omnipresentes cuando planificamos un viaje. Tanto que ya ni nos cuestionamos cómo funcionan realmente.
Pero acá va la cosa: yo llevo más de 25 años viajando por Europa, y en todo este tiempo vi cómo estas plataformas cambiaron completamente la forma en que organizamos nuestros viajes. Y no siempre para mejor. Porque hay un lado B que casi nadie cuenta: el del proveedor del servicio. El hotelero, el guía, la pequeña empresa de tours. Y cuando entendés lo que pasa de ese lado, empezás a usar estas herramientas de otra manera.
En este post te voy a mostrar las ventajas y desventajas de estas plataformas, pero también te voy a contar trucos concretos para que reserves mejor. Y al final, mi veredicto sobre cuándo conviene usarlas y cuándo es mejor ir directo al proveedor.
Las ventajas que sí son reales (y por qué las usamos todos)
Arranquemos por lo obvio: estas plataformas nos hacen la vida infinitamente más fácil. Sin ellas, planificar un viaje sería diez veces más trabajo. Y tienen ventajas concretas que no podemos negar.
Primero, la comodidad brutal de comparar todo en un solo lugar. Imaginate tener que reservar un vuelo sin una plataforma. Tendrías que ir aerolínea por aerolínea, segmento por segmento, perdiendo horas. Con una OTA (Online Travel Agency), en cinco minutos tenés toda la oferta disponible, con precios, horarios y opiniones de otros usuarios. En los 90 esto era impensable. Ibas a una agencia de viajes o llamabas por teléfono al hotel. Punto.
Segundo, las reseñas verificadas te dan confianza. Sobre todo en hotelería o en tours. Ver que otros viajeros ya vivieron la experiencia y dejaron opiniones positivas es un valor enorme. Pero acá hay algo que pocos consideran: para el proveedor también es clave. Un petit hotel que recién empieza, con ocho o diez habitaciones, no tiene presupuesto para hacer marketing. Entrar en Booking es su ventana al mundo. Lo mismo un guía que acaba de llegar a Praga y quiere hacer city tours en español. ¿Cómo se da a conocer? Necesita una plataforma.
Tercero, pagos seguros y en tu moneda. Parece tonto, pero no lo es. Civitatis, por ejemplo, te deja pagar en pesos argentinos, reales brasileros, pesos chilenos o mexicanos. Después ellos se arreglan con el proveedor en euros o dólares. Y si tenés que contratar algo en Asia, ni hablar: no tenés idea de la equivalencia de la moneda local.
Y cuarto, los programas de fidelidad. En Booking tenés el programa Genius. Con dos o tres reservas al año ya llegás al nivel básico, y te dan entre 10% y 20% de descuento, a veces desayunos gratis o upgrades de habitación. Yo ya ahorré más de 370 euros con ese programa. Pero ojo: ese descuento no lo paga Booking. Lo paga el hotelero. Y acá empieza a aparecer el lado B.
El lado oscuro: lo que pasa del otro lado del mostrador
Porque acá viene lo que casi nadie te cuenta. Estas plataformas cobran comisiones altísimas a los proveedores. Booking se lleva fácil entre 15% y 25% por cada reserva. Civitatis, entre 20% y 30%. Y eso genera una presión enorme sobre quien da el servicio.
Te voy a dar un ejemplo concreto que te va a hacer ruido: el famoso city tour gratis. Vos creés que estás contratando directo al guía, que llegó hace poco a la ciudad y se está ganando la vida. Pero si reservaste por Civitatis, esa plataforma le cobra al guía 5 euros por cada reserva. Además, si yo (que soy afiliado) compartí el enlace, Civitatis me paga 1 euro por cada reserva que se hace a través de mi link. Sí, los enlaces que dejo en la descripción de mis videos me dan una comisión. Lo digo abiertamente porque prefiero que lo sepas.
Entonces, de entrada, ese city tour "gratis" ya arranca con 6 euros abajo. Y si vos dejás 15 euros de propina al final, hay 5 que se van directo a la plataforma. Después, muchas veces hay empresas detrás de los guías, así que no sé cuánto termina quedándose realmente el guía. Por eso notás que te ofrecen otras actividades durante el tour: tienen una presión tremenda para hacer rentable ese servicio.
Y acá va algo importante: si te vas del tour a mitad de camino, el que pone los 5 euros es el guía o la empresa. No importa cuánto pensabas darle de propina. Si abandonás el tour, lo estás metiendo en un problema. Quedate hasta el final y colaborá con lo que puedas, pero no te vayas. Esto no es una relación directa entre vos y el guía. Hay toda una economía detrás.
Precios inflados y algoritmos que no son tan justos como parecen
Otro tema: muchos proveedores se ven obligados a subir los precios en las plataformas para compensar las comisiones que tienen que pagar. Es un overpricing que no les queda otra que hacer. Y durante años, Booking les prohibió a los hoteles tener precios más bajos en su propia web. Imaginate: el hotelero iba casi a pérdida si quería participar en Booking. Esto de a poco se está terminando, incluso hay una demanda de la Asociación de Hoteles de Europa contra Booking por cláusulas de precios ilegales.
Y acá empiezo a dudar de algo: esos algoritmos que supuestamente rankean los mejores resultados... ¿realmente son justos? Porque para rankear alto, los proveedores tienen que bajarse los pantalones: ofrecer precios rompedores, participar de todas las promociones, tener disponibilidad total. Pero eso termina en un overpricing o en un servicio presionado. Entonces, ¿el algoritmo te muestra el mejor servicio o el que le paga mejores comisiones a la plataforma? Yo empiezo a tener dudas. Y supongo que vos también.
Trucos concretos para reservar mejor (y pagar menos)
Bueno, después de todo esto, te dejo tres trucos que uso siempre para evitar ese overpricing y fomentar la contratación directa.
Truco 1: Compará siempre el precio de la plataforma con el del proveedor directo. El tema es que las plataformas esconden quién es el proveedor final. En hoteles es fácil: googleás el nombre y listo. Pero en excursiones o actividades no es tan obvio. En Civitatis, por ejemplo, tenés que irte a "Detalles", buscar "¿Qué operador realiza este tour?" y ahí encontrás el nombre y a veces el dominio. Copiás eso, lo buscás en Google, y llegás directo al proveedor.
Truco 2: Si no encontrás el nombre del proveedor, usá Google Imágenes a la inversa. Bajá una foto del alojamiento o de la excursión que te parezca emblemática. Andá a Google Imágenes, subí la foto, y automáticamente te muestra dónde está publicada esa imagen. Así llegás a la web o el Instagram del alojamiento, y evitás los enlaces a las plataformas. Esto lo hice con un container en la Patagonia que había visto en Airbnb. Subí la imagen, Google me mostró que estaba relacionada con "Cobijo Patagonia", y llegué directo a la web del alojamiento.
Truco 3: Instalá la extensión "Directo" para Booking. Es una extensión de Chrome que te muestra automáticamente qué hoteles tienen mejores precios en su web oficial comparado con lo que ves en Booking. Cuando veas los dos o tres deditos en el resultado, hacé click y compará. Yo encontré un hotel Barceló en Barcelona que costaba 323 euros en Booking y 280 reservando directo. No está mal, ¿no?
Te dejo el enlace a la extensión en la descripción, porque realmente me parece una herramienta útil.
El problema del trato directo (sobre todo en vuelos)
Hay algo más que se pierde con estas plataformas: el trato directo con el proveedor. En hotelería, toda la mensajería de Booking a veces es un caos. Los proveedores usan software para gestionar las reservas, te mandan mensajes automáticos en distintos idiomas, y al final nadie lee nada. Todos llegan tarde y nadie sabe dónde están las llaves.
Pero esto se vuelve mucho más grave en vuelos. Un error te puede salir carísimo. Te cuento cosas que me pasaron: reservé un vuelo a través de una OTA, me equivoqué en un número del pasaporte o en una letra del nombre. Después, para cambiar eso, no tengo trato directo con la aerolínea. Tengo que ir a través de la plataforma, y eso puede llevar días. O peor: me cancelan un vuelo de un segmento de tres, y como eran reservas separadas, se complica todo.
Por eso siempre recomiendo reservar vuelos de forma directa con la aerolínea. Usá herramientas como Google Flights o Skyscanner para buscar, pero cuando te propongan hacer la reserva, andá directo a la aerolínea. Incluso si tenés que pagar 3, 4 o 5 euros más, te asegurás de tener relación directa. Y si no te queda otra que comprar por una OTA porque el precio es mucho mejor, apenas comprás asegurate de tener el código de reserva, agregalo a la app de la aerolínea, y gestioná vos mismo la reserva. No se la dejes a la OTA. Porque si tenés que reservar asiento, agregar una valija o hacer un upgrade, es mil veces más fácil hacerlo directo con la aerolínea.
Mi veredicto: cuándo usar plataformas y cuándo no
Después de todo esto, mi conclusión es clara:
Para transporte (vuelos, trenes), siempre que puedas, reservá directo. Usá herramientas para buscar y comparar, pero comprá con el proveedor final. La relación directa te salva cuando algo sale mal.
Para hotelería, las plataformas te dan flexibilidad, pero siempre chequeá los precios en la web del hotel. Usá la extensión "Directo", googleá el nombre del alojamiento, y fijate cuánto sale la reserva directa. A veces te sorprendés.
Para tours y actividades, buscá el nombre del proveedor antes de reservar. Si no lo encontrás, subí una foto a Google Imágenes y llegá a la web oficial. La presión que tienen estos proveedores para usar las plataformas los obliga a subir los precios, así que muchas veces reservando directo pagás menos.
Y una reflexión final: estas OTAs empezaron como Online Travel Agencies y ahora son plataformas gigantes que concentran mucho poder. Nos ayudan un montón para planificar, en parte democratizaron el acceso al turismo, pero también generan una presión enorme sobre los proveedores. Y al final del día, el que te va a dar el servicio es el proveedor final, no la plataforma.
Así que mi recomendación es esta: usá las plataformas como herramienta de búsqueda y comparación, pero siempre que puedas, contratá directo. Vas a pagar mejor, vas a tener mejor trato, y vas a ayudar a que el que realmente da el servicio se quede con más plata.
Y si tenés experiencias con estas plataformas —cosas que te fueron bien o mal—, dejámelas en los comentarios. Me encanta leerlos y contestarlos.