Cuando pensamos en Berlín del Este, la mayoría se obsesiona con el Muro. Yo también lo hice durante años. Pero después de vivir en Alemania más de dos décadas y volver una y otra vez a Berlín, descubrí que hay un lugar donde toda la historia de la República Democrática Alemana está contada con ladrillos: la Karl-Marx-Allee.

Esta avenida enorme que atraviesa el corazón del antiguo Berlín socialista es como un libro abierto. Su nacimiento, su propaganda, su orgullo arquitectónico, su crisis y su caída. Todo está ahí. Solamente tenés que saber un poquito de historia y tirarte de cabeza a caminarla, a imaginarte lo que era vivir en aquel momento en Berlín del Este.

Cómo empezar el recorrido (y por qué un café cambió mi forma de entender esta calle)

La Karl-Marx-Allee siempre me obsesionó. La fui conociendo en distintas etapas, de manera completamente desordenada, a través de hechos puntuales. De hecho, hice uno de mis primeros videos del canal explicando cómo saber si estás en el este o en el oeste de Berlín, porque el Muro no era uniforme: zigzagueaba por toda la ciudad y es muy fácil perderse. La Karl-Marx-Allee es un ejemplo clarísimo para darte cuenta de que estás en el este.

Pero en este último viaje descubrí algo que me cambió la forma de entender la avenida: el Café Sybille. Está en la Karl-Marx-Allee 72 y tiene una exposición permanente sobre toda la historia de la calle. Planos originales de las casas, pósters de propaganda socialista, maquetas de época, reconstrucciones, hechos políticos y una línea de tiempo clarísima. Es la manera más estructurada de conocer esta avenida, mucho mejor que como lo hice yo durante años.

Para llegar, tomás el U5 y te bajás en Schillingstraße o en Strausberger Platz. En cualquiera de las dos estaciones estás a tres minutos caminando del café. Lo vas a ver enseguida porque es una de esas fachadas grandiosas típicas de la Karl-Marx-Allee.

Stalin Allee: cuando una calle se convierte en propaganda pura

La historia de esta avenida arranca en 1949, cuando las autoridades de la naciente República Democrática Alemana decidieron renombrar una calle muy importante que antes se llamaba Grosse Frankfurter Strasse. ¿El motivo? El cumpleaños número 70 de Stalin. La gente salió a celebrar y la calle pasó a llamarse Stalin Allee (Allee en alemán significa avenida).

Pero el cambio de nombre no era solo simbólico. La idea era convertir la avenida en una vitrina del socialismo. Aquí se levantarían los edificios más modernos, los más grandes y los más lujosos de la RDA. Este gran proyecto socialista convocó a arquitectos, ingenieros y miles de obreros de todas partes a principios de los años 50.

La Stalin Allee debía convertirse en un boulevard monumental inspirado en el clasicismo soviético: fachadas de piedra, columnas, decoración, balcones, molduras. Algo así como un Versalles socialista. Y había que hacerlo rápido, porque del otro lado tenías al rival capitalista del Berlín occidental.

Para financiar la obra —y esto me parece increíble— el gobierno socialista creó algo que se llamaba Baupolotterie: una lotería de construcción. La gente participaba en unas especies de rifas donde después te podía tocar una casa. "Todos construyen el socialismo", decía la consigna. La gente compraba billetes no solamente por los premios, sino porque era propaganda pura. Participar era apoyar al Estado.

Se inauguraron los primeros edificios y se entregaron más de 1100 viviendas, por supuesto en honor al cumpleaños de Stalin. La Stalin Allee se convirtió en un ejemplo de la nueva vida socialista, una vida lujosa. Ojo: no todo el mundo vivía en la Stalin Allee. Yo diría que los jerarcas del régimen. En esas casas tenías baños completos con bañera, calefacción central, cocinas amplias, ascensores, balcones con logias (van a ver las logias en las fachadas), guarderías, clínicas, tiendas integradas. En la planta baja siempre hay tienditas. Es una belleza.

Era el estándar de la vida socialista y estaba pensado para mostrar que el Estado podía ofrecer bienestar. Piensen que incluso en el vecino del oeste mucha gente compartía el baño en ese escenario de posguerra. Pero esta avenida mostraba el lujo, o más que el lujo, la potencia del modelo socialista.

Si alguien está leyendo esto y vive ahora en uno de los apartamentos de la Karl-Marx-Allee, por favor, dejame un comentario. Y si me invitás, estaría encantado de poder entrar y ver cómo son los apartamentos hoy.

Junio de 1953: cuando la vitrina del socialismo se convirtió en lugar de resistencia

Pero no todo era armonía. En junio de 1953, mientras se construía el bloque 40 de estos edificios, el gobierno intentó aumentar las cuotas de producción de los trabajadores: básicamente que trabajen más por el mismo sueldo.

Los obreros de la Stalin Allee fueron los primeros en rebelarse. Marcharon por la avenida pidiendo la reducción de las cuotas y reformas políticas. Esta protesta se extendió por todo Berlín y se transformó en un levantamiento general. Y esto marcó la avenida para siempre: la Stalin Allee, que antes era un símbolo solo del poder, también se convirtió en el lugar donde nació la resistencia.

Luego de la muerte de Stalin en 1953, este estilo monumental cayó en desgracia. Moscú ordenó abandonar las decoraciones excesivas y pasar a una arquitectura mucho más industrial, eficiente y prefabricada. Así que la Karl-Marx-Allee cambiaría radicalmente.

¿Sabés dónde se ve muy bien esto? Si desde la Karl-Marx-Allee, en la zona del Café Sybille, caminás hacia el río Spree (hacia el Muro, donde quedan los restos del Muro en la East Side Gallery), te metés dos cuadras para adentro y vas a ver cómo cambia completamente la arquitectura. Se acabó el lujo. Son edificios normales, lo que llamamos en Argentina monoblocks. Pero claro, eso no se veía desde la avenida principal. Lo que se veía era la Karl-Marx-Allee.

Dos Berlín, dos visiones de futuro

Mientras tanto, en Berlín Oeste surgía un urbanismo completamente distinto, impulsado por la Interbau en 1957: una arquitectura abierta, funcional, más democrática. Ambos lados competían por mostrar su visión de futuro, como si fuese la ciudad del mañana.

En el este, la tierra no es privada pero el Estado es capaz de construir una infraestructura de viviendas bonita, de calidad, hasta lujosa. En el oeste, es el mercado el que regula la ciudad. Dos mundos, una sola ciudad partida.

A partir de 1960 comienza la construcción del segundo tramo de la Karl-Marx-Allee, entre Strausberger Platz y Alexanderplatz. Estos edificios ya no se parecen en nada a los del primer tramo. Se usan piezas prefabricadas, diseños modernos. Nacen algunos de los edificios más emblemáticos de Berlín del Este:

  • El Kino International, que era el cine más elegante de la RDA
  • El Café Moskau, con estilo internacional
  • La Haus des Lehrers, con su gran mural rodeando la fachada
  • El Kongresshalle, la sala de congresos

Todos estos edificios se convirtieron en iconos internacionales. Les voy a dejar en la descripción un mapa de Google con cada uno de los lugares que menciono, para que lo puedan abrir en el teléfono y seguir el recorrido caminando.

Otro edificio emblemático —bueno, no es un edificio, es una torre— es la famosa Fernsehturm, la torre de televisión que está en Alexanderplatz, el centro hoy de Berlín. También es una construcción del régimen para mostrar su poderío. En el fondo tiene dos lecturas: por un lado, imaginate que esa torre se veía desde todo el oeste, desde Berlín occidental. Seguramente tenía alguna funcionalidad a nivel telecomunicaciones, pero por otro lado era como decir: "Acá estamos, estamos observando".

Sobre eso, quedate hasta el final porque tengo un consejo buenísimo sobre qué hacer después de la Karl-Marx-Allee.

El Muro, Kennedy, Reagan y el principio del fin

El 13 de agosto de 1961, a pocos metros de la Karl-Marx-Allee, comienza la construcción del Muro de Berlín. La ciudad queda técnicamente dividida y la Karl-Marx-Allee se convierte en un centro estratégico para controlar toda la vida del este de la RDA. Ese mismo año derriban la estatua de Stalin y la calle pasa a llamarse Karl-Marx-Allee.

La tensión empieza a subir cada vez más. En 1963, Kennedy visitó Berlín y dio un discurso a los ciudadanos del Berlín occidental que es muy famoso, donde él en alemán dice para solidarizarse: "Ich bin ein Berliner" (yo soy un berlinés como ustedes). No fue en la Karl-Marx-Allee, pero para que te des una idea del nivel de tensión: toda la Karl-Marx-Allee estaba militarizada.

Ya en los años 80 comienza el principio del fin. En 1987, Ronald Reagan visita Berlín y en la Puerta de Brandenburgo pronuncia otro discurso donde le pide abiertamente y públicamente a Gorbachov que tire el Muro: "Mr. Gorbachev, tear down this wall".

Dos años después, en el 89, en una manifestación en la Karl-Marx-Allee, es el pueblo del este el que le pide a Gorbachov que tire el Muro. Durante la visita que hace Gorbachov por los 40 años de aniversario de la RDA en la Karl-Marx-Allee, la gente le grita "Gorby, hilf uns!" (Gorbachov, ayudanos). El final ya está muy cerca. Un mes después cae el Muro de Berlín.

El plan completo: Karl-Marx-Allee + Stasi Museum

Si venís a Berlín y querés saber cómo se vivía, qué se soñaba y qué se temía, no hace falta que entres a ningún museo. Te tomás el metro y empezás a caminar la Karl-Marx-Allee, que resume más de 40 años de historia mundial.

Pero como esta visita te va a llevar medio día, te recomiendo esto: salí a media mañana hacia la Karl-Marx-Allee, pasá por el Café Sybille, tomá un café o desayuná. Podés hacer un brunch, por lo que Berlín es muy conocida (un brunch es un desayuno de esos que se extienden: empezás a las 10 u 11 de la mañana y podés terminar a las 2 de la tarde). Caminá la Karl-Marx-Allee, visitá los puntos de referencia que te dejo en el mapa.

Después, como te va a quedar tiempo, volvé al metro, el U5, y seguí en dirección este. Son tres o cuatro estaciones. Te bajás en Magdalenenstraße y ahí está el Stasi Museum. Así podés ver el otro lado también del régimen de la RDA: no solamente cómo la gente vivía o lo que la gente soñaba, sino también lo que sostenía el régimen, cómo el Estado espiaba a sus ciudadanos.

El Stasi Museum está ubicado en el antiguo cuartel general del Ministerio de la Seguridad del Estado (Ministerium für Staatssicherheit en alemán), mejor conocido como la Stasi, uno de los servicios secretos más eficientes, temidos y opresivos del siglo XX.

La Stasi llegó a tener 90.000 empleados oficiales, pero más de 170.000 informantes en el este de Berlín. Imaginate: no sabías si tu vecino trabajaba para la Stasi o no, si un miembro de tu familia te podía llegar a estar espiando. Y todo esto con una parafernalia de técnicas increíble: cámaras ocultas en botones, en carteras, en paraguas, micrófonos camuflados, kits de espionaje urbano. Es un mundo increíble.

Está buenísimo complementar el Stasi Museum con la Karl-Marx-Allee, incluso con el Muro. Todo lo podés hacer en un día porque está todo en el este y está todo cerca, en el barrio de Friedrichshain.

La Karl-Marx-Allee era el proyecto ideológico, pero visitar el Stasi Museum te muestra la estructura que sostenía ese proyecto. La arquitectura era la cara del socialismo, la Stasi el sistema nervioso que lo mantenía en pie. Es decir: la Karl-Marx-Allee te muestra el sueño, pero en el Stasi Museum vas a ver el costo de ese sueño.

Y además, afuera del Stasi Museum también tenés una exposición muy completa de todos los hechos históricos que te fui comentando.

Mi recomendación final

No vayas solo a ver el Muro, ese pedacito que queda. Hacelo, pero además recorré la Karl-Marx-Allee, tomate un café en el Café Sybille, mirá la exposición que es muy buena y es permanente (lo pregunté a propósito para contártelo). Y por último andá al Stasi Museum.

Y antes de todo, antes de ir al Stasi Museum, te recomiendo que veas la película "Good Bye, Lenin!" (Adiós a Lenin). Te cuenta de una manera muy fraternal, adentro de una familia, cómo se vivía ese pseudoespionaje de terror en la sociedad donde no sabías quién era quién. La película es preciosa.

Me encanta Berlín por estas cosas. Cada calle en Berlín tiene su historia y esta, la Karl-Marx-Allee, es una de las más importantes. Es una columna vertebral para recorrer, para conocer lo que era el Berlín del Este.

Buen viaje, disfrutá de Berlín.