Recién vuelvo de grabar un video con Claudio de Trayectis, rodando por el Véneto con un clima de mierda —nieve en los Alpes, cielo gris, todo muy dramático— pero perfecto para hablar de algo que me consultan TODO EL TIEMPO: ¿me conviene moverme en tren o alquilar un coche en Italia?

La respuesta corta es: depende. La respuesta larga es este post, donde te cuento TODO lo que aprendí después de años viajando por Italia, combinando trenes de alta velocidad, regionales que te hacen perder la paciña, y coches de alquiler que te llevan a lugares donde el transporte público ni siquiera existe.

Esto no es una guía genérica. Es lo que yo haría (y lo que hice) según el tipo de viaje que quieras hacer.

Primero lo primero: ¿qué tipo de viaje querés hacer?

Antes de sacar la calculadora, tenés que definir esto. Porque no es lo mismo si venís a hacer tu primer viaje a Italia —Coliseo, Duomo de Milán, Venecia, todo el pack turístico clásico— que si ya conocés las ciudades principales y querés perderte por la Toscana, la ruta del prosecco en el Véneto, o la Costa Amalfitana.

Si tu viaje es cultural y urbano —museos, monumentos históricos, ciudades grandes— el tren tiene mucho sentido. Te deja en el centro, no te tenés que preocupar por las zonas ZTL (esas zonas de tráfico limitado donde te comes una multa solo por respirar), y podés moverte rápido entre ciudades.

Si tu viaje es más off-road —pueblitos, paisajes, rutas panorámicas, lugares donde no llega ni el tren ni Dios— necesitás un coche sí o sí. La Puglia, la Costa Amalfitana, la ruta del prosecco: sin auto, olvidate.

Y después está la tercera opción, que es la que más me gusta: combinar los dos. Pero ojo, porque acá es donde muchos se mandan cagadas logísticas importantes.

Ventajas del tren (y cuándo usarlo)

El tren en Italia funciona muy bien. No es Suiza, pero los trenes de alta velocidad —Freccia Rossa, Italo— son cómodos, rápidos y te conectan las ciudades principales en tiempos razonables. Un Milán-Roma en tren te lleva 3 horas. En coche son como 6, más peajes, más nafta, más stress.

Lo mejor del tren:

  • Te deja en el centro de la ciudad. Bajás en Termini en Roma y estás a 10 minutos caminando del Coliseo.
  • No te preocupás por estacionar, por las zonas ZTL, por multas que te llegan tres meses después a tu casa.
  • Si viajás solo o de a dos, suele ser más barato que alquilar un coche (esto cambia si son más de cuatro personas).

Lo no tan bueno:

  • Los trenes de alta velocidad no son baratos. Un Milán-Roma te sale entre 60 y 110 euros por persona, dependiendo de cuándo reserves. Si son cinco viajando, hacé la cuenta: son 550 euros solo en ese tramo.
  • Los espacios para valijas no son enormes. Si van seis personas con valijas gigantes, se complica. A veces tenés que dejar tu valija en otro vagón y rezar para que siga ahí cuando llegues.
  • Los hoteles en el centro son MÁS CAROS. Alojarte en Venecia versus alojarte en Treviso (a 20 minutos de tren) puede ser una diferencia de 100 euros por noche. Multiplicalo por tres o cuatro noches y ya tenés el alquiler de un coche.
  • Los trenes se atrasan. No siempre, pero pasa. A un amigo le pasó hace poco: último tren de alta velocidad a las 10 de la noche, se atrasó, se lo perdió. Por suerte Trenitalia le dio un taxi, pero imaginate el stress.

Ah, y después están los trenes regionales. Esos son baratos, sí, pero te duplican o triplican el tiempo de viaje. Para un Milán-Roma en regional tenés que hacer como tres transbordos y pasarte medio día arriba de un tren. Si tenés tiempo infinito, dale. Si no, olvidate.

Ventajas del coche (y cuándo lo necesitás sí o sí)

El coche te da una libertad que el tren no te puede dar. Punto. Metés las valijas en el baúl, salís cuando querés, parás donde querés, y llegás a lugares donde el transporte público es directamente una utopía.

Lo mejor del coche:

  • Comodidad total. No dependés de horarios, no tenés que calcular cuánto tarda un taxi de tu hotel a la estación, no te estresás si llegás cinco minutos tarde.
  • Acceso a lugares remotos. La Puglia, la Costa Amalfitana, la ruta del prosecco en el Véneto, pueblitos perdidos en la Toscana: sin coche, no llegás. O llegás con una combinación de tres buses que te llevan medio día.
  • Alojamiento más barato. Si te alojás en las afueras de las ciudades grandes —cosa que tenés que hacer igual si tenés coche, porque no podés entrar al centro— pagás menos. Y muchas veces el hotel incluye parking gratis.
  • Mejor para grupos. Si son cuatro, cinco, seis personas, el coche empieza a ser mucho más económico que pagar seis pasajes de tren de alta velocidad.

Lo no tan bueno (o lo que tenés que saber):

  • Las zonas ZTL. Zona a Traffico Limitato. Son zonas en los centros históricos donde solo pueden entrar residentes, taxis y transporte público. Si entrás con tu coche de alquiler, te llega una multa automática. Y no las ves, eh. No hay un cartel gigante que diga "CUIDADO, MULTA". Hay una cámara que te saca una foto y listo. En Roma, directamente ni siquiera podés pagar para entrar: prohibido y punto. En Milán y Florencia sí podés sacar un permiso diario, pero tenés que registrar la patente con anticipación.

Yo cuando fui a Roma me alojé cerca del Coliseo, pero dejé el coche en Pigneto, un barrio a 15 minutos en metro. El parking me salía 15 euros por día; en el centro me pedían 45. Me tomé el metro (1,50 euros el ticket), llegué tranquilo al Coliseo, y me ahorré no solo plata sino también el stress de manejar en el quilombo que es Roma.

  • Peajes y nafta. Los peajes en Italia son cómodos: te llevas un ticket al entrar a la autopista, y cuando salís pagás todo junto. Podés pagar con tarjeta o efectivo. Pero sumalo al costo total, porque en un viaje largo se nota.
  • Parking. En las ciudades grandes, el parking es caro. En las afueras, mucho menos. Pero tenés que planificarlo.

¿Y si combino tren y coche?

Esta es mi opción favorita, pero ojo: no te mandes cualquiera con la logística.

He visto gente que quiere hacer esto: alquilar un coche en Milán, devolverlo en Roma, tomar un tren a Sorrento, alquilar otro coche ahí, y devolverlo en Bari. Suena lindo en teoría. En la práctica es un dolor de cabeza.

El problema: el costo de "one-way" o "drop-off fee". Si alquilás un coche en Milán y lo devolvés en Roma, te cobran un extra. Mínimo 100-120 euros, pero puede llegar a 300 si la distancia es grande (tipo Milán a Bari). Y si querés alquilar en un pueblito como Sorrento, la oferta es poca, los precios son más altos, y muchas veces las empresas locales no te dejan devolverlo en otra ciudad.

La solución: diseñar el itinerario de forma inteligente, para aprovechar lo mejor de cada medio de transporte.

Ejemplo 1: Llegás a Milán desde Argentina. Hacés Milán-Roma-Florencia en tren de alta velocidad (es un triángulo perfecto). Volvés a Milán, alquilás el coche, y desde ahí hacés el Véneto, Venecia, la ruta del prosecco, te vas a Suiza, a los Alpes, a Munich. Lugares donde el tren es incómodo o directamente no tiene sentido. Devolvés el coche en Milán, donde lo sacaste. Sin cargo extra.

Ejemplo 2: Llegás a Roma. Hacés Roma-Florencia-Venecia en tren de alta velocidad. Volvés a Roma, alquilás el coche, y te vas a Nápoles, Costa Amalfitana, Puglia, Matera. Todo el sur, donde el coche es imprescindible. Devolvés el coche en Roma. Sin cargo extra.

Ejemplo 3: Todo en coche. Hay gente que prefiere manejar, punto. Yo tuve clientes —dos matrimonios de 75 años promedio— que hicieron 4.000 kilómetros en un mes, de norte a sur y viceversa. Entregaron el coche en Roma y se hicieron tres días a pie en la ciudad. Perfecto. Pero tenés que diseñar el itinerario sabiendo que no podés presentarte en el Coliseo con el coche así nomás.

Los números: cuándo conviene cada opción

Claudio y yo armamos una calculadora (está en la descripción del video) donde podés poner tu itinerario, cantidad de viajeros, segmentos de tren, kilómetros en coche, y te tira una comparación de costos.

Pero te doy un pantallazo rápido:

  • Si viajás solo o de a dos, y tu ruta es urbana (Milán, Roma, Florencia), el tren suele ganar.
  • Si son cuatro o más personas, el coche empieza a ser más barato, incluso contando nafta, peajes y parking.
  • Si tu ruta incluye pueblitos, costa, zonas rurales, el coche es la única opción real.

Y no te olvides de sumar los costos ocultos:

  • Si viajás en tren y te alojás en el centro, ese taxi del hotel a la estación (o viceversa) te puede salir 60-70 euros en Milán. Multiplicalo por cada ciudad y ya estás pagando el alquiler diario de un coche.
  • Si alquilás un coche y lo devolvés en otra ciudad, ese cargo de "one-way" puede arruinarte el presupuesto.

Mi recomendación personal

Si es tu primer viaje a Italia y querés hacer las ciudades principales, empezá con el tren. Es más simple, menos stress, y te deja en el corazón de cada ciudad. Pero si ya conocés Italia, o si tu viaje incluye lugares remotos, alquilá un coche y disfrutá de la libertad de parar donde se te cante.

Y si podés combinar los dos —tren para las ciudades, coche para el resto— es la jugada perfecta. Solo asegurate de no complicarte con devoluciones en ciudades distintas.

Ah, y un último consejo: si vas a alquilar un coche, estudiá bien las zonas ZTL. En el canal tengo un video entero sobre cómo entrar a Roma con coche (spoiler: no entrás, dejás el coche afuera). Y en la web de Claudio hay mapas y herramientas para calcular si tu ruta pasa por alguna zona restringida.

Nos vemos en la Costa Amalfitana. Ya lo dije en público, así que Claudio no tiene escapatoria.