Después de años usando Airbnb —tanto como huésped como anfitrión— llegué a un punto de agotamiento con la plataforma. Lo conté en varios videos: el quilombo en Madrid, la decepción en Praga. Airbnb se fue comercializando tanto que perdió esa onda de comunidad que tenía al principio. Así que este año decidí probar algo completamente distinto: el intercambio de casas.
Había escuchado hablar de esto a finales de los 90, pero nunca lo había probado en carne propia. Ahora estoy grabando desde Burdeos, en una casa que intercambié por la mía de Munich, y la experiencia ha sido tan buena que necesito contarles cómo funciona esto.
Cómo funciona el intercambio (y por qué los puntos cambian todo)
El concepto clásico es simple: intercambiás tu casa "pelo a pelo" por otra casa. Suena lindo, pero se tienen que dar muchas coincidencias: que te guste la casa de la otra persona, que justo estén disponibles las dos propiedades en las mismas fechas. Se puede hacer, pero tiene sus limitaciones.
Lo que cambió el juego es el sistema de puntos. Funciona así: si yo no voy a estar en mi casa de Munich por un periodo considerable, la ofrezco a cambio de puntos. Voy acumulando puntos en mi cuenta y después, cuando quiero viajar, los uso para quedarme en otra casa. No necesito hacer el intercambio uno a uno.
Esto le da una flexibilidad enorme al sistema. Por ejemplo, si estás haciendo un viaje largo por Asia y tu casa va a estar vacía, aprovechás para ofrecerla y sumar puntos. Si tenés una segunda residencia donde pasás parte del año, la ponés en la plataforma y acumulás puntos para usar después. Es brillante, honestamente.
Qué mirar cuando buscás una casa (no es como Booking)
Acá viene la diferencia clave con Airbnb o Booking: no estás comprando un servicio, estás entrando en un acuerdo de confianza. Vas a cuidar la casa de esa otra persona o familia de la misma manera que pretendés que cuiden tu casa. Hay un componente de generosidad mucho más grande.
Dicho esto, tenés que encontrar una casa que se ajuste a tu situación real. Si tenés mascota, como nosotros, buscá una casa que acepte mascotas. Pero ojo: también te pueden pedir que les cuides su mascota porque la van a dejar en la casa. Estas situaciones se dan.
Si viajás con niños, fijate de buscar una casa que tenga niños también. Así aprovechan las habitaciones, los juguetes, todo el setup que ya está ahí. Si vas en auto, asegurate de que te ofrezcan parking. Acá en Burdeos, si no nos hubieran dado el parking, hubiese sido un infierno: dejarlo en la calle me cobran 15 euros por día.
Otras cosas que importan: bicicletas si te gusta moverte así, parrilla si te gusta hacer asados como a mí. Y si algo no está del todo especificado en la ficha, siempre podés mandar un mensaje. Esto se basa en la comunicación.
El barrio importa (y mucho)
Si vas a una ciudad grande, fijate bien el barrio. Buscá antes en internet, mirá la localización aproximada. ¿Es un barrio lindo? ¿Está bien comunicado con el centro? ¿Hay transporte público cerca? ¿Qué comercios hay?
Acá a cinco cuadras tenemos una de las mejores boulangeries de Burdeos. La gente hace cola para comprar el pan y los croissants. Todos los días salimos a caminar con el perrito y vamos a comprar el croissant. Estos detalles, cuando hacés estadías largas —mínimo una semana, dos semanas— se disfrutan muchísimo.
Los restaurantes que tenés en la cercanía, los bares para ir a tomar un aperitivo, posibilidades para hacer ejercicio. A mí me gusta salir a correr, y acá tengo el río de Burdeos a dos cuadras, que me viene perfecto. Estos detalles en una estadía larga cobran mucha importancia.
Para ubicarte bien, usá Google Maps. Te posicionás en la dirección aproximada y vas viendo: restaurantes, panadería, bares, supermercado (fundamental, no te olvides del supermercado), transporte público. Y si no podés encontrar la info, siempre preguntá a los que te están ofreciendo la casa.
Ah, y algo obvio pero importante: siempre mirá los reviews de gente que ya estuvo en esa casa. En el listado del alojamiento vas a ver las opiniones que dejaron otros huéspedes.
HomeExchange: la plataforma que estoy usando
Yo había escuchado hablar de Homelink, que en realidad venía funcionando desde los años 70 con catálogo analógico. Recibías un catálogo, elegías las casas, correspondencia, todo muy vintage. Esa plataforma ya no existe más: fue adquirida por HomeExchange, que además en 2017 se fusionó con una startup francesa que innovó con el sistema de puntos.
Los números de HomeExchange son interesantes: hay entre 140 y 180.000 viviendas en la plataforma. Pero ojo con esto: el 70% están en Europa, un 23% en Estados Unidos y Canadá, y el resto repartido por el mundo. En Sudamérica hay solo el 2% del volumen total. Muy poquito. Sería buenísimo que crezca más.
Como habrán visto, es un producto que funciona muy bien en Europa. Dentro de ese 70%, un 25% de casas están en Francia, donde estoy ahora. Después sigue España con un 15% aproximadamente, y países más del norte europeo como Reino Unido, Alemania, Italia, Bélgica, países nórdicos completan ese 70%.
Hay una dinámica interesante que se da mucho: gente de España o Portugal que en el verano, en agosto, quiere ir al norte más fresco, y nosotros del norte queremos ir al sur más cálido. Se dan estos intercambios donde todos nos beneficiamos. Y Europa, dentro de todo, es un continente relativamente accesible en auto. No para todo, claro, pero entre los países del sur y centro de Europa podés trasladarte con el auto, lo cual es muy cómodo.
La app y el punto flojo de la plataforma
HomeExchange tiene web y apps, que son muy cómodas principalmente porque es una gestión que necesita de mucha comunicación. No es reserva directa tipo Booking o Airbnb. Vos solicitás a través de un mensaje y tenés que esperar que te contesten.
Este también es el punto flojo de la plataforma: hay mucha gente que no contesta o que tarda mucho en contestar. Cuando lo usás un tiempo te das cuenta de que HomeExchange tiene una lucha a nivel producto. Una de sus grandes batallas es lograr que los usuarios cumplan con los plazos de respuesta.
Tenés un ranking: si contestás más rápido, subís en el ranking. Ahora hay una nueva funcionalidad donde si no contestás en 48 horas (creo), directamente se da como no aceptada esa petición de intercambio. Te lo ponen fácil: te dan mensajes automáticos para decir que no, podés contestar en tu idioma y se traduce automáticamente al idioma de la otra persona.
Mi recomendación: si lo querés hacer, si querés hacer intercambio, sé honesto y poné en la plataforma las fechas en las que realmente podés ofrecer tu casa. Solamente esas fechas. No dejes todo el calendario abierto, porque si dejás todo abierto vas a recibir un montón de solicitudes, lo cual te desanima a la hora de tener que contestar a veces todos los días.
Mantengan ese calendario actualizado y solamente van a recibir peticiones para las fechas en las que ustedes están disponibles. Y contesten rápido. Son dos clics. Si lo tenés en la app, abrís, respuesta automática, "no puedo, lo siento", listo. Porque después cuando ustedes busquen una casa para ustedes, van a querer que les contesten rápido. Son las buenas prácticas, los buenos hábitos en la plataforma.
¿Cuánto cuesta?
Para usar la plataforma es gratis. Podés crear un usuario, podés subir tu casa y podés mensajearte con gente. Ahora, para poder cerrar el primer intercambio —ya sea pelo a pelo directo o a través de puntos— tenés que tener una cuenta premium. Tenés que comprar una suscripción anual que sale 160 euros al año.
A mí me parece justo, sinceramente. Es lo que te sale tal vez una o dos noches de hotel en cualquier destino de Europa. Hacé los números: un promedio de 150 euros una noche de hotel o Airbnb en cualquier ciudad europea de las más importantes. Si te quedás una semana, dos semanas, el ahorro es enorme.
La logística: cómo dejar tu casa
Obviamente, si vas a intercambiar tu casa, déjala limpia. Es básico. Después es recomendable dejar las camas hechas, un juego de sábanas, un juego de toallas. Hay gente que te dice: "Mirá, entrá a la cocina y usá todo lo que necesites". Porque además, como no van a estar en dos o cuatro semanas, incluso hay cosas que se vencen.
El internet es imprescindible, diría. Compartís tu casa. Por eso digo que hay un elemento de generosidad en esto. ¿Tenés configurada tu cuenta de Netflix en el televisor? Bueno, dejá que la usen, no te compliques. Dejá en una mesa visible la clave del Wi-Fi.
Nos han dejado muy buenas recomendaciones en los lugares donde hemos estado. Ese trabajo de investigar el barrio que mencioné antes, bueno, acá en Burdeos nos dejaron una guía espectacular de qué cosas hacer a 500 metros a la redonda. Eso facilita muchísimo. Es como un intro para el huésped genial: restaurantes, tipo de restaurantes, actividades, instrucciones detalladas del parking, todo lo que pueda facilitar mejor. Porque también cuando vos visites una casa vas a agradecerlo.
Se trata de pensar siempre cómo te gustaría que te traten a vos y así tratar a tus huéspedes, por más que no los veas.
El tema de las llaves
Podés utilizar, si el inmueble lo permite, una de esas cajitas con código y dejás la llave ahí. A veces, en mi caso en Munich, eso no me sirve, así que tengo que combinar el arreglo para entregar las llaves. A veces me ayuda uno de mis hijos si está en Munich. Me ha pasado con Pedro, que venía de Málaga: le envié la llave por correo y la recibió perfecto en menos de 10 días. Acá en Francia nos recibió una vecina con las llaves. La logística de las llaves hay que tenerla en cuenta, pero siempre hay una solución.
Por qué estoy muy contento con esto
Estoy muy contento con la plataforma que encontré. Ayuda a dos cosas fundamentales: hacer estadías más largas en los lugares, lo cual es muy recomendable. No viajar a las corridas dos o tres días acá y allá, sino tirarte siete días, dos semanas, conocer realmente el lugar. Y por supuesto, ahorrar en costos.
No podríamos hacer estadías más largas si tuviésemos que costear hoteles o Airbnb. Realmente es una manera más económica de viajar y además nos permite extendernos un poco más en los viajes, que es lo que más nos gusta.
Si ya lo están haciendo, si ya están intercambiando, dejen en los comentarios sus experiencias. Mientras más seamos, mejor, porque vamos a tener más lugares para ir. Y si están pensando en probarlo, mi recomendación es clara: háganlo. Vale la pena.