Helsinki no te impresiona a primera vista. No es París, no es Roma, no es esa ciudad que te deja sin aliento apenas bajás del avión. Pero a medida que la recorrés, todo empieza a encajar: el mar, el diseño, la calma, y esa historia que la hace completamente diferente al resto de Europa. Recién volví de Finlandia y tengo que decirte algo: si esperás una ciudad escandinava típica, te vas a llevar una sorpresa.
Finlandia no es Escandinavia (y eso lo cambia todo)
Cuando aterrizás en Helsinki, enseguida te das cuenta de algo: esta no es una ciudad escandinava. Y es correcto, porque Finlandia es un país nórdico, pero no es Escandinavia. Sé que suena confuso, pero es clave para entender todo lo que vas a ver.
Si estuviste en Oslo, Copenhague o Estocolmo, acá vas a sentir que hay otra cosa. Tiene un toque de ese refinamiento y diseño de los países escandinavos, pero también tiene otros dos tercios que vienen de otro lado. ¿De dónde? De Rusia y del mundo báltico. Finlandia es un país nórdico junto a Suecia, Dinamarca, Noruega e Islandia, pero su idioma no tiene nada que ver con el sueco o el noruego. De hecho, el finlandés está más cerca del húngaro o del estonio. Son lenguas de los urales. Finlandia es otra cosa, y el mejor lugar para verlo es Helsinki.
Cómo llegar y moverse sin complicarte
Yo doy por hecho que vas a llegar en avión. La aerolínea de bandera finlandesa se llama Finnair, y es un concepto a mitad de camino entre aerolínea de bandera y low cost. Ojo con esto: te van a cobrar unos 19 € para subir un trolley al avión en un solo segmento. Entre ida y vuelta podés llegar a pagar 40 € solo por una valijita. Arriba tenés que pagar la comida, etcétera. Básicamente, te cobran hasta por respirar.
Lo interesante de Finnair es su modelo de negocio con vuelos transpolares. Para ir de Helsinki a Tokio, por ejemplo, desde Frankfurt tenés 9.300 km. Desde Helsinki, haciendo el vuelo transpolar, son 7.800 km. Casi 2.000 km de diferencia, lo cual es muchísimo en aviación y combustible. Por eso tienen algunos de los vuelos más baratos para viajar a Asia. Son más cortos, consumen menos combustible, y aunque con la guerra de Ucrania ya no pueden atravesar el espacio aéreo ruso como antes, siguen teniendo ventaja. Si estás pensando en ir a Asia, averiguá si podés hacer un stop en Helsinki y visitar la ciudad.
Transporte público: simple y efectivo
Desde el aeropuerto tomás un tren que te lleva a la estación central en 30 minutos. El ticket para la zona ABC sale 4,50 €, pasan cada 15 minutos y listo. Una vez en Helsinki, probablemente no uses el metro porque es solo una línea. Te vas a mover por el centro a pie, y como mucho vas a usar el tranvía o el ferry para visitar las islas. Ambos transportes están incluidos en el ticket genérico que sale 3,50 €. Lo comprás en el momento con tarjeta o a través de la app. Si hacés varios traslados, te conviene sacar un day ticket de 24 horas que sale alrededor de 10 €.
Los ferries son interesantes, sobre todo en invierno cuando el mar tiene una capa de hielo y nieve: el ferry es rompehielos. Espectacular. Casi vale la pena ir y venir a alguna isla solo para subirte a un ferry rompehielos.
El clima: preparate para el frío (y el viento)
Helsinki está a unos 60° norte. Está más cerca del Polo Norte de lo que está Ushuaia del Polo Sur. Y sí, el clima es muy parecido al de Ushuaia, aunque tiene más calor en verano. En Helsinki pueden llegar a más de 25 °C. De hecho, tienen una palabra en finlandés que es "helle", que describe una temperatura donde ya se sienten incómodos por el calor. Y eso es cuando llegás a los 25 °C. Imaginate.
Mi consejo: si vas en primavera, otoño o invierno, tenés que ir preparado para el frío y el viento, porque el viento baja mucho la sensación térmica. Recomiendo lo mismo que siempre: vestirse por capas. Llevate una de esas camisetas térmicas para el torso y unos pantalones térmicos para abajo. Medias gordas de lana, buenas botas, y arriba una campera tipo capas de cebolla para agregarte y quitarte. Entre 0 y 5 °C en Helsinki cubrís gran parte del año, así que andá preparado.
Qué ver: una mezcla arquitectónica que cuenta una historia
La Estación Central: romanticismo nacional finlandés
Cuando llegás a la estación central, te encontrás con una mole de granito, figuras robustas, un estilo medio medieval. Ese es el estilo de romanticismo nacional finlandés, algo que vas a ver entre muchos otros estilos. Entraría en lo que es la categoría de Art Nouveau de Finlandia. Me encantó la estación central. Aunque no tomes trenes, entrá: la iluminación es preciosa. Además, en invierno cuando hay -20 °C, todos estos espacios cubiertos son muy útiles. Esa zona subterránea tiene un montón de comercios en el subsuelo porque la gente pasa tiempo ahí o es más cómodo caminar y hacer las compras bajo tierra.
Plaza del Senado: la huella rusa
A escasos 500 metros llegás a la plaza principal, la Plaza del Senado. Y ahí vas a ver algo completamente distinto: la Catedral de Helsinki, un edificio blanco, hermoso, elevado, con un estilo neoclásico ruso. En el centro de la plaza hay una estatua de Alexander II de Rusia, un zar ruso. ¿Por qué? Porque Rusia ocupó Finlandia durante casi un siglo o más.
Si entrás a la catedral (se puede), te va a pasar algo curioso: por fuera es espectacular, pero cuando entrás es una catedral desnuda. Hay una estatua de Lutero, es una iglesia luterana, bien del estilo protestante: sobria, minimalista, muy finlandesa. También vas a ver cerca una iglesia ortodoxa rusa. La catedral también era ortodoxa, pero la reconvirtieron al protestantismo.
El puerto: mercado, ferries y un sauna flotante
De ahí podés ir caminando al puerto. Son 100 metros, todo está cerca en Helsinki. En el puerto vas a ver otra estatua a un zar ruso y el águila de dos cabezas dorada, el símbolo ruso. También hay un mercado que es buenísimo: te recomiendo que pruebes la sopa de salmón. Vas a ver un sauna (obvio, ya vamos a hablar de eso), una de esas ruedas del mundo para subirse, y si prestás atención, hay una cabina que es marrón. ¿Por qué? Porque también es un sauna. Es la cabina sauna de la rueda.
En el puerto también están los ferries que llegan de Estocolmo y los ferries locales que salen a las islas.
Suomenlinna: la isla fortaleza
Una de las excursiones que te recomiendo hacer es tomar el ferry a Suomenlinna, la isla que está enfrente. Es muy bonita. Vas a encontrar una fortaleza construida por Suecia, porque Suecia también invadió Finlandia antes que Rusia. Finlandia tuvo un siglo conquistado por Suecia, después invadió Rusia, y finalmente en el siglo XX pudo independizarse.
Los rusos, curiosamente, dieron mucha libertad a Finlandia: mudaron la capital a Helsinki, les permitieron usar su idioma nativo. Era la época de la Ilustración en Europa y surgió todo un movimiento nacionalista inspirado por un libro que se llama "El Kalevala", que relataba las historias de los finlandeses nativos. Historias duras, difíciles. Pensá que es un país que tenía en su momento el 85% de su territorio cubierto de bosques. Era difícil sobrevivir.
En la isla vas a encontrar la fortaleza sueca, los cañones para defenderse, un submarino ruso que se puede visitar, museos. Cuando los rusos tomaron la isla, construyeron todo un barrio de casitas de madera muy bonitas. Y hay una iglesia que es interesantísima: te acordás que te dije que la catedral por fuera es espectacular y por dentro sobria? Bueno, acá es al revés. Es una iglesia ortodoxa rusa por fuera, pero cuando Finlandia se independiza, como es mayoritariamente protestante, la desnudaron por dentro.
Pero lo más bonito de la isla, creo, es el paisaje. Llegar hasta el fondo de la isla, atravesarla toda (será media hora caminando desde el puerto hasta el otro extremo), y estar ahí frente al mar. El paisaje es realmente espectacular. Podés llevar entre dos o tres horas la visita en total desde Helsinki.
Tres experiencias culturales que no te podés perder
Ateneum Art Museum: arte finlandés bien curado
Te recomiendo que visites el museo, la Pinacoteca Nacional que se llama Ateneum Art Museum. Está justo enfrente de la estación de tren. Acá hay una exposición muy bien curada de arte finlandés contemporáneo. Para empezar, la primera sala donde entrás explica la relación entre los finlandeses y la naturaleza, que es muy intensa. Esa sala me pareció espectacular: hay unas esculturas hechas de madera increíbles, una plancha de metal con la silueta de un animal muerto. Explica la relación entre naturaleza y hábitat.
Además, tuve la suerte de ver justo la inauguración de una exposición de un artista finlandés que se llama Eemeli Mäkelä. A mí me encantó. No sé si va a estar cuando vayas, pero es un artista moderno con unos retratos muy expresivos y una historia muy particular. Todo lo que te estoy contando de Helsinki es muy interesante, así que andá.
El sauna: una experiencia obligatoria
Esto es un sí o sí. Tenés que ir a un sauna. El sauna es finlandés, se inventó hace más de 2.000 años. Pensá que son 5,5 millones de habitantes en Finlandia y tienen 3,2 millones de saunas. Hasta en el Congreso hay saunas (el Congreso está al lado de la catedral). Saunas en las oficinas, saunas en las casas.
Si nunca fuiste, tenés que ir. Y si fuiste, tenés que ir igual, porque el sauna finlandés es distinto. Yo suelo ir acá en Alemania y esto es otra cosa. Acá en Alemania hacen toda una cosa de relax, vas tres horas, la gente lee y duerme. Allá la gente sale del trabajo y va al sauna. Es como una hora intensa. El sauna está entre 60 y 80 °C, y además le ponen constantemente agua, lo cual tenés como golpes de calor. Vas con bañador, te podés llevar la toalla del hotel o te la dan ahí.
Lo más interesante es que estás en el Báltico, entonces todo es muy práctico. Yo te voy a recomendar un lugar que se llama Löyly, que está a unos 20 minutos del centro de Helsinki en tranvía. Este lugar es precioso porque las vistas que tenés están sobre el mar Báltico y son espectaculares. Podés combinar algo muy interesante: vas al sauna y después, cuando salís, te metés en el mar Báltico. Si te animás, para bajar la temperatura (cooling down), te metés en el mar Báltico. Te juro, quedás como nuevo, y después volvés de nuevo al sauna.
Si es la primera vez que vas, investigá un poco, así te asegurás de hacerlo bien y no entrar en ningún tipo de riesgo. Además, tiene un buen restaurante.
Diseño finlandés: Marimekko, Iittala y Arabia
Vale la pena una visita a las tiendas de diseño finlandés. Tienen escuelas de diseño muy famosas. Iittala produce unas vasijas muy famosas de vidrio y vasos que imitan un poco el deshielo. Son vasos caros, eh, salvo que vueles en business class en Finnair y te van a ofrecer esos vasos. Si no, los tenés que comprar en estas tiendas que las vas a ver en el aeropuerto y en el centro.
Marimekko es para todo lo que son estampados, flores, colores, en vestidos. También está en el aeropuerto y hay varias en el centro de Helsinki. Además, hay aviones de Finnair pintados en honor a estos diseños de Marimekko.
Y Arabia hace los estampados en tazas y platos. Fijate si tenés algún familiar que tenga que ver con Finlandia, alguna abuela o bisabuela que haya dejado platos o tazas: dalos vuelta, porque seguramente son de la marca Arabia. Un poco el concepto era que si tenés cosas de distinto estampado, todo queda bien con todo. No hace falta que tengas el set perfecto en vajilla.
Qué comer y beber en Helsinki
La gastronomía finlandesa está muy relacionada con la naturaleza y la experimentación. Pensá que no es un país mediterráneo donde lo que sea que plantes crece. Hoy debe quedar un 70% de bosque en todo el país, las temperaturas tienen ventanas de plantación especiales. Por ejemplo, tienen como 500 tipos de patata porque la patata crece muy bien. Todo lo que sean verduras de cultivo bajo tierra funciona. Tienen esta ventana de que cuando llega la primavera, los días son muy largos. Entre abril y junio pueden plantar patatas.
Después, todo lo que sea fruta de bosque: frambuesas, moras. Lo vas a ver porque hay un montón de mermeladas y lo utilizan mucho en la cocina. Y después, la experimentación con especies. Hay restaurantes y escuelas gastronómicas bastante famosas en Finlandia, medio de moda como en otros países escandinavos, que lo que hacen es más de laboratorio, no es clásico, es más experimentación.
Si te interesa este tipo de experiencia, te recomiendo un restaurante que se llama Nolla, que tiene una estrella Michelin verde. Eso significa que es una cocina sostenible. En general vas a ver muy buen pescado. Entrá a un supermercado si podés (hay unos almacenes muy grandes que abajo del suelo tienen un supermercado espectacular). Ahí vas a ver la presentación del pescado: parece una tienda de joyas, brilla el pescado.
También vas a ver que el pan generalmente es de centeno, es un pan negro por defecto, no blanco. Y vas a encontrar muchos platos con carne de faisán, aves, carne de oso, mucha carne de reno, que es lo que hay en los bosques.
Lonkero: la bebida de las Olimpiadas
Hablando de bebidas, te voy a recomendar una muy especial que le llaman en finlandés lonkero. Es un long drink que lo crearon para las Olimpiadas de 1952 en Helsinki. ¿Qué pasó? Que con tanto control del alcohol se dieron cuenta de que tenían que hacer las Olimpiadas y no tenían una bebida para ofrecer a los turistas. Pánico total. Entonces crearon esta bebida que es una latita, como un aperitivo long drink, que es una mezcla de gin con pomelo. Es riquísima. Pruébenla. No creo que tenga más de 5% de alcohol, es como una cerveza en el fondo. Es un aperitivo para los días de helle (25 °C) o para el invierno también. Vas a ver que tiene los colores de la bandera de Finlandia, azul y blanco, y las líneas olímpicas. Todo un diseño muy funcionalista, nórdico.
Bares escondidos: la herencia del control del alcohol
Finlandia tiene un problema importante con el alcohol y una tasa de suicidio bastante alta. Si bien son el país más feliz del mundo (y consecutivamente llevan el primer puesto), esto tiene mucho que ver con el sistema social, con la poca corrupción, la confianza. En paralelo, también tiene un problema de alcoholismo grave. Me contaron que ahora es mucho mejor, pero hace 30 años era realmente un problema.
Por eso, las tiendas donde podés comprar alcohol de más de 8° son tiendas del estado: te tenés que identificar, etc. En las tiendas normales solo podés comprar bebidas por debajo de 8° de alcohol. Pero de los años anteriores, donde había mucho control, quedaron los speakeasies, esos bares escondidos.
Hay uno que se llama Trillby & Chadwick que es todo un tema: si es fin de semana te conviene registrarte antes en la web porque tenés que llamar por teléfono, te identifican, y después, tipo superagente secreto, se da vuelta la cabina y entrás. Después hay otro que es más sencillo, está escondido pero no tiene toda esta logística de entrada, que se llama Liberty or Death (Libertad o Muerte), que está muy bueno y hace muy buenos tragos. Yo fui a este y te lo recomiendo.
Tiendas de segunda mano: la norma, no la excepción
Una cosa más: vas a ver un montón de tiendas de segunda mano, hasta en el aeropuerto. Lo que es ropa, como que por defecto es tienda de segunda mano. Y hay cosas muy buenas, principalmente para mujeres. Lamentablemente, los hombres nos compramos a veces ropa barata que no tiene sentido que reingrese al sistema de second hand, pero mi mujer estaba feliz visitando estas tiendas. Insisto: por defecto es second hand. Después, el que quiere se va a comprar algo nuevo.
Mi recomendación final
Helsinki es un gran destino, realmente te lo recomiendo. No es una ciudad que te impresiona a primera vista, pero tiene capas. Tiene historia compleja, tiene diseño, tiene una relación con la naturaleza que se siente en cada esquina, y tiene ese equilibrio raro entre lo nórdico, lo ruso y lo báltico que no vas a encontrar en ningún otro lugar de Europa.
Andá con tiempo, caminá mucho, metete en un sauna, tomá el ferry a Suomenlinna, probá el lonkero y entrá a las tiendas de diseño aunque no compres nada. Helsinki no es París, pero tiene algo que París no tiene: una autenticidad tranquila que te va ganando de a poco.