Después de años usando los trenes de alta velocidad en España, finalmente me senté a grabar este video que tenía pendiente hace rato. Y es que España es el segundo país del mundo con más kilómetros de trenes de alta velocidad, solo detrás de China. Impresionante, ¿no?
Sé que si vivís en España esto te puede sonar básico, pero tengo muchísimos suscriptores en Latinoamérica que me preguntan constantemente cómo funciona el sistema ferroviario español. Así que acá va todo lo que aprendí en estos años viajando entre Madrid, Barcelona, Sevilla y un montón de ciudades más.
La red española: todo pasa por Madrid
La historia arranca en 1992, cuando inauguraron la línea Madrid-Sevilla justo para la Expo Universal que conmemoraba los 500 años del "descubrimiento" de América. Desde entonces, el AVE se convirtió en un símbolo de modernidad para España.
Pero hay algo que tenés que entender de entrada: la red es radial. Eso significa que prácticamente todo pasa por Madrid. ¿Querés ir de Barcelona a Sevilla? Pasás por Madrid. Es así, no hay vuelta que darle. Al principio me pareció raro, pero después entendí que es parte del diseño del sistema.
Hay básicamente tres tipos de trenes. Los AVE son los de alta velocidad pura, los que van a 300-320 km/h y conectan las grandes capitales. Después están los Alvia, que son los héroes silenciosos del sistema. Estos trenes son como camaleones porque pueden cambiar automáticamente el ancho de vía mientras están en marcha. ¿Por qué? Porque España decidió en 1855 usar un ancho de vía diferente al resto de Europa, el llamado "ancho ibérico".
Oficialmente era por razones técnicas —un país montañoso necesitaba locomotoras más estables— pero extraoficialmente también se dice que servía para frenar una posible invasión francesa. No está comprobado, pero es una historia interesante. El resultado es que hoy conviven dos anchos de vía, y los Alvia se adaptan a ambos sin que vos te des cuenta como pasajero.
Y por último están los trenes de cercanías, que mueven más de 500 millones de personas al año. Estos no tienen tarifas dinámicas, son servicio público subvencionado, y sin ellos la red no funcionaría.
Los cuatro operadores: quién es quién
Después de la pandemia se reconfiguró todo el universo de alta velocidad en España. Ahora hay cuatro proveedores compitiendo, y eso hizo que las tarifas bajaran más del 30%. Una maravilla.
Renfe sigue siendo el operador clásico, el original. Los AVE cubren más destinos y tienen más frecuencias. Tienen modelos emblemáticos como el llamado "pato", que es un tren muy particular y a mi gusto muy bonito. Pero te voy a ser sincero: la flota me parece un poco viejita. Sé que hay problemas con la entrega de los modelos nuevos, se nota el atraso.
Y ni te cuento la interfaz de la página web y la app de Renfe. Es realmente confusa. Un consejo: si viajan en familia o son varios, configuren distintos perfiles de viajeros en la app. Con una sola cuenta podés poner todos los nombres y cuando vas a comprar es mucho más fácil. Yo tuve problemas hasta para pagar con mi tarjeta alemana, tuve que usar PayPal. La interfaz es dura, dura. Paciencia.
Renfe también creó Avlo, su versión low cost. Nunca viajé en Avlo pero he leído muy buenas críticas.
Después está Ouigo, el operador francés con sus trenes de dos pisos. Te voy a decir la verdad: son los que menos me gustan. No me gusta el concepto de tren de dos pisos, los encuentro siempre un poco más inestables y siento que hay poco espacio en las butacas, viajás más apretado. Eso sí, suelen ser los más baratos.
Y por último está Iryo, la participación italiana. Son los mismos trenes que se usan en Italia y a mí son los que más me gustan. Se venden como concepto premium: tenés más espacio, mejores butacas, servicio de restaurante. En algunos trenes low cost no hay restaurante, solo máquinas expendedoras. Pero acordate: en los trenes podés llevar tu comida y bebida, no es como los aviones. Cuando hacés el control de seguridad podés pasar líquidos y comida tranquilamente.
Cómo conseguir pasajes baratos (9€ en vez de 80)
Acá está la clave del asunto. Desde que hay cuatro operadores, todas las tarifas bajaron. Se pueden encontrar tickets de Barcelona a Madrid por 9€ o por 80€, dependiendo cuándo los compres.
Los trenes de alta velocidad tienen tarifas dinámicas. Mientras más te anticipes, mejor precio vas a conseguir. Por eso hay que comprarlos online. Un pasaje comprado con anticipación, que no sea fin de semana, te puede salir 9€ de Madrid a Barcelona. Si vas el mismo día, un viernes, y lo comprás en la estación, te puede llegar a salir 80€ el mismo tramo.
Otro consejo: mirá siempre las webs oficiales. Sé que plataformas como Trainline u Omio tienen una usabilidad muchísimo mejor que Renfe, es mucho más fácil comprar ahí. Pero a veces en las webs oficiales se encuentran mejores tarifas.
Te cuento una anécdota: en un tramo de Puerto de Santa María a Madrid, Omio me decía 80€ y en la web de Renfe me decían 30€. Me parece que era un error de tarifas, estaban actualizando el sistema o algo así. Si seleccionaba el asiento pasaba a 80€, sin seleccionar el asiento quedaba en 30€. Ni lo pensé y compré en la web oficial de Renfe.
Igual siempre te asignan un asiento, no podés viajar en tren en España sin uno. La diferencia es si lo elegís vos porque te gustaría sentarte más adelante, porque viajás con más gente, porque querés una mesa o un asiento de cuatro. Entonces sí lo tenés que pagar anticipadamente.
Atención con los equipajes si reservás con un low cost como Ouigo o Avlo. A veces te cobran si llevás una maleta grande. Fijate bien el tipo de tarifa.
Las ventajas del tren (que son muchas)
Dejame enumerar por qué prefiero el tren al avión cuando es posible. Primero, podés trabajar. Generalmente la conexión a internet en España es muy buena. No es como trabajar desde tu casa, pero nada te impide hacerlo.
No tenés presurización de cabina, por lo tanto cuando llegás a destino estás mucho más fresco que cuando te bajás de un avión. Te deja en el centro de la ciudad generalmente. Y por supuesto es mucho más sostenible que el avión.
Las ventajas del tren son indiscutibles. Lo que necesitás es una red ferroviaria que te permita disfrutarlas. No como en Alemania donde el 60% de los trenes de alta velocidad llegan tarde. Si funciona, como en España, es una maravilla. Es imbatible.
Consejos para la estación de Atocha en Madrid
Como el sistema es radial y todo pasa por Madrid, es probable que uses la estación de Atocha. Así que te dejo algunos consejos de experiencia propia.
Llegá temprano. No juegues con los tiempos porque es una estación enorme, de tres pisos si mal no recuerdo. Tenés distintos accesos: la alta velocidad entra por un piso, las líneas de media distancia por otro. Primero tenés que encontrar tu entrada, después pasar el control de seguridad (que muchas veces hay cola dependiendo la hora), y después las puertas se anuncian a veces a último momento.
Yo estaría media hora antes en la estación de Atocha. Es realmente enorme y hay mucha gente.
Y ni hablar que los trenes de alta velocidad son puntuales. No es que vienen 5 o 10 minutos más tarde, no. Salen a una hora exacta. De hecho, el check-in para subir se cierra en un momento, es como los aviones, ya no podés subir. Eso romántico de correr para alcanzar el tren no existe más, chicos. Llegá media hora antes.
Bonus: cómo usar el metro de Madrid
Ya que hablamos de Madrid, te dejo algunos consejos para el metro que aprendí en mis últimos viajes. Estuve yendo mucho a Vallecas donde mi hija está haciendo un voluntariado, así que usé bastante la línea 1 que también conecta con Atocha.
Necesitás una tarjeta roja. Esa tarjeta la comprás por primera vez en cualquier estación de metro, pero no todas las máquinas que veas la expenden. Fijate, hay carteles que te lo indican. Una vez que tenés la tarjeta, te recomiendo que la cargues con el paquete de 10 viajes, que es mucho más barato que comprar viajes individuales y te evita tener que cargarla cada vez que bajás al metro.
Los viajes se pueden compartir, podés pasar la tarjeta y pasársela a la próxima persona. Creo, no lo probé, pero creo que se puede. La tarjeta dura mucho tiempo, te puede servir para futuros viajes.
Atención si llegás al aeropuerto de Barajas: tenés que comprar un suplemento de 3€ por tramo. 3€ para ir del aeropuerto al centro, 3€ para volver. Esto lo podés hacer antes de ir al aeropuerto, te metés en la máquina, ponés la tarjeta y le cargás el suplemento.
Hay máquinas muy modernas con pantallas enormes touch que son un sueño, pero después están las máquinas viejas que son muy complicadas. La usabilidad necesita tiempo para entender cómo hacer las gestiones. No son muy intuitivas.
Y acá viene algo impresionante que nunca había visto: las tarjetas tienen un chip que se dialoga con tu teléfono. Si te bajás la app de Transportes de Madrid, podés cargar tu tarjeta usando Apple Pay o el método que uses en Android. Simplemente apoyás la tarjeta en la parte de atrás del teléfono donde está la cámara y automáticamente la estás recargando. Esto es increíble.
Mi balance final
El sistema no es perfecto, por supuesto. He leído críticas sobre el mantenimiento de la red, que está muy poblada con cuatro operadores y le falta mantenimiento. También hay lugares en España donde todavía no llegó la alta velocidad. Solo hay un cruce a Francia de alta velocidad, por Cataluña hacia Perpiñán, cuando también se usa mucho el cruce por País Vasco hacia San Sebastián y la zona de Biarritz, Bayona, Burdeos. Y ni hablar de la conexión con Portugal, que solo se puede hacer a través de España.
Es todo mejorable. Pero te digo por experiencia propia: es una maravilla la red de alta velocidad española comparada con otros países de Europa. Aprovechenla, que funciona bien, que es relativamente barata si te anticipás, y que te lleva a lugares increíbles como Sevilla, Granada, Córdoba, Valencia, Barcelona.
Mi recomendación concreta: compren con anticipación, miren las webs oficiales además de los agregadores, y no tengan miedo de probar los distintos operadores. Iryo es mi favorito si querés confort, pero Ouigo te puede salvar si tenés presupuesto ajustado. Y lleguen temprano a Atocha. En serio, lleguen temprano.