Una de las mejores formas de descubrir Francia es subirte a un auto y recorrerla a tu propio ritmo. Lo digo con conocimiento de causa: sin el auto no hubiese llegado a los viñedos casi infinitos de Burdeos, ni a los castillos medievales del Valle del Loira, ni a las montañas de Auvernia. Pero manejar en Francia tiene sus particularidades, y si venís de Argentina, España o incluso Alemania, hay cosas que te van a sorprender.

En este post te cuento todo lo que necesitás saber antes de salir a la ruta francesa: desde cómo alquilar el auto sin que te claven con seguros innecesarios, hasta por qué tu CarPlay se vuelve loco en los peajes. Son detalles que solo descubrís cuando ya estás ahí, con el ticket del peaje en la mano y el GPS perdido.

Alquilar un auto en Francia: lo que nadie te cuenta

Si venís con tu propio coche, saltate esta parte. Pero si tenés que alquilar, hay un par de cosas que te van a ahorrar dolores de cabeza.

Encontrarás todas las agencias internacionales: Enterprise, Hertz, Budget, Sixt, Europcar. También podés usar buscadores como RentalCars o AutoEurope, que comparan precios entre varias empresas.

La documentación es la de siempre: pasaporte original, licencia de conducir y tarjeta de crédito. Pero ojo con esto: si venís de Latinoamérica, necesitás sí o sí una licencia de conducir internacional. En Argentina la podés pedir en el Automóvil Club Argentino, dura un año y cuesta alrededor de 15.000-20.000 pesos. Si venís de un país europeo, no hace falta porque tu licencia ya es válida en toda la Unión Europea.

Sobre la tarjeta de crédito: te van a hacer un bloqueo de garantía, así que asegurate de que tenga límite suficiente. Y acá viene el tema de los seguros, que es donde las agencias te quieren arrancar la cabeza.

Es muy común que los autos tengan rayones o pequeños golpes. Las calles en Francia son estrechas y estacionar es un deporte extremo. Por eso, apenas retirás el auto, hacé un video completo con tu teléfono: todo alrededor del coche, con buena luz, tomando todos los detalles, abolladuras, rayones, lo que sea. Guardalo bien. Ojalá no lo tengas que usar, pero si te hacen alguna reclamación por algo que no hiciste, ese video es tu salvación. Además, los videos tienen metadatos que indican exactamente dónde y cuándo los hiciste, lo cual es un testimonio válido.

Cuando retirás el auto, te van a ofrecer (o casi forzar) a que compres un seguro "mejor" que cubra todo riesgo. El problema es que el valor del alquiler se dispara. Existe una alternativa: hay webs que te ofrecen un seguro contra franquicia de forma independiente, mucho más económico. No me quiero meter mucho en el tema de seguros porque es complejo, pero investigá esa opción antes de viajar.

París en auto: no lo hagas

Si pensás manejar dentro de París, te aviso que es una pésima idea. El tráfico es caótico, estacionar es carísimo y los carriles están llenos de buses y bicicletas. El transporte público es infinitamente más eficiente: el metro llega a todas partes y te evitás el estrés de andar con el coche en una ciudad que no está pensada para eso.

Mi recomendación es clara: alquilá el auto para recorrer el resto del país, pero dentro de París usá metro, tren o simplemente caminá. Guardá el coche para Normandía, Bretaña, Provenza, Burdeos o el Valle del Loira. Ahí sí tiene sentido.

Señales de tránsito y reglas del camino

En Francia se maneja por la derecha y los semáforos funcionan con la secuencia clásica: rojo, amarillo, verde. Nada raro si venís de Latinoamérica o Europa continental.

Algunas señales clave que vas a ver constantemente:

Péage: indica que se viene un peaje (y te vas a acostumbrar a verla, porque están por todos lados).

Círculo con dos autos, uno negro y otro rojo: prohibido adelantar.

Radar dibujado: estás entrando a una zona controlada por cámaras de velocidad. Y hay muchas, muchísimas, en toda Francia.

Un tema que puede confundirte: la priorité à droite. En algunas intersecciones, por más que vayas por la vía principal, el que viene por la derecha tiene prioridad. Sí, es raro. Tenés que estar atento a la señal triangular de "ceder el paso" (céder le passage), que es la que finalmente te indica si tenés que dar prioridad o no.

La misma señal la vas a ver en casi todas las rotondas. Recordá: quien está circulando en la rotonda tiene prioridad, vos tenés que esperar para ingresar. Es la señal con fondo blanco, contorno rojo triangular y la palabra "cédez le passage".

Autopistas y el infierno de los peajes

Las autopistas francesas son rápidas, modernas y muy cómodas, pero casi todas son de peaje. Te podés llegar a encontrar alguna arteria que conecta dos autopistas grandes sin peaje, pero lo normal es que lo tengas.

Existen varios sistemas. A veces retirás un ticket al entrar, lo guardás y lo volvés a introducir cuando salís o cambiás de concesión. Importante: no dejes el ticket al lado del teléfono o de la tarjeta de crédito porque se puede desmagnetizar. Déjalo separado. Si no, puede pasar que cuando lo vuelvas a introducir, no funcione y ahí te querés matar.

Cuando llegás a la barrera para pagar, podés hacerlo con tarjeta de crédito, débito o con Apple Pay/Google Pay por proximidad. Es muy práctico.

Hay otro tipo de autopistas donde el pago es único: lo hacés al entrar y listo, ese tramo ya está pago.

Cuando veas la letra T en los carriles, es para quienes tienen telepéage, un dispositivo electrónico como el Telepass en Italia. Esos van por la vía rápida, generalmente los carriles de la izquierda. Vos buscá los del centro que tienen el símbolo de la tarjeta de crédito.

Un detalle técnico que me volvió loco: el telepéage funciona con una frecuencia que interfiere con el Wi-Fi de 5 GHz, que es justamente la frecuencia que usan CarPlay y Android Auto inalámbricos. Por eso en muchos autos el teléfono se desconecta justo cuando pasás por el peaje. No es un problema de tu teléfono, es algo normal. Salís del peaje y ya recuperás la conexión.

Otro detalle: entrás y salís constantemente de distintas concesiones de autopistas, pero no hay un sistema unificado como en Italia (donde sacás un ticket, manejás por toda Italia y pagás todo junto cuando bajás). Cada tramo tiene su propio sistema. Vas a acumular un montón de tickets de tu viaje. Es así.

Áreas de descanso y gasolineras

Las áreas de descanso se llaman aires en francés. Están separadas como máximo entre 50 o 60 km. Si es una autopista importante o muy transitada, cada 25 km tenés un área de descanso.

Algunas son muy simples: solo baños y mesas de picnic. Otras son complejas: estaciones de servicio, restaurante y hasta supermercados pequeños.

Algo curioso que me volvió loco al principio: no siempre se ven desde la autopista. Muchas veces están escondidas, embebidas en el paisaje. Si estás en una zona de montaña, tenés que desplazarte unos 500 metros hasta llegar a la estación de servicio. Prestá atención a la señalización: por más que no la veas, si seguís las indicaciones, vas a llegar.

Límites de velocidad y radares

Los límites de velocidad en Francia son claros y están siempre indicados en carteles con el círculo y el borde rojo:

  • Autopistas: generalmente 130 km/h con buen clima. Cuando llueve baja a 110 km/h. En tramos muy transitados o de conexión puede bajar a 70 km/h.
  • Rutas nacionales: entre 80 y 90 km/h.
  • Pueblos: generalmente 50 km/h.
  • Zonas residenciales: 30 km/h.

Si ves la palabra "rappel" debajo del número, significa que es un recordatorio de la velocidad máxima. O sea, ya se avisó antes y te lo recuerdan.

En las zonas de autopista de montaña suelen haber carriles adicionales sobre la derecha para el tránsito más lento, principalmente en las subidas. Y en algunas autopistas hay un carril reservado para emergencias sobre la derecha. No se te ocurra parar ahí porque puede ser un carril en uso o para bomberos, ambulancias y policía en caso de rescate.

Importante: Francia está llena de radares automáticos. Casi no hay patrulleros haciendo controles, pero las cámaras registran tu velocidad de manera automática. El margen de tolerancia es bajo: aproximadamente 5 km/h te podés exceder sobre el límite. Más que eso y te llega la multa a tu casa (o a la agencia de alquiler, que después te la cobra con recargo).

Estacionar: el juego del Tetris

Vas a encontrar muchos estacionamientos subterráneos, que son seguros, pero las rampas y los giros suelen ser muy estrechos. Entrar con un auto grande es como jugar al Tetris: tenés que moverte en espacios muy reducidos y estacionar en lugares minúsculos.

Además, muchas ciudades utilizan aplicaciones móviles diferentes para pagar por estacionamiento. Ya no circulan monedas, entonces no hay parquímetros tradicionales. Tenés pago digital, pero te obligan a bajarte una app: PayByPhone, Flowbird, y otras. Entre que bajás la app, te registrás, ponés la patente... perdés un montón de tiempo. Es pesado.

Una cosa más: si vas a un hotel que dice que tiene parking, verificalo bien. Muchas veces te dicen que tienen parking, pero no está incluido en el precio y no es en el hotel. Te recomiendan ir a un parking de estos "Tetris" que está cerca del hotel y es de pago aparte.

Cómo cargar combustible sin morir en el intento

Las estaciones de servicio suelen estar en las áreas de descanso que mencioné antes. La mayoría son autoservicio y con prepago. No vas a ver gente que te cargue gasolina o que te asista. Tenés que hacerlo vos mismo.

Funciona así: primero ponés tu tarjeta de débito o crédito, que te bloquea un importe (por ejemplo, 100 €). Después cargás combustible y al final te hace el cobro real. Si era un bloqueo en tu tarjeta de crédito, te cobran lo que cargaste. Si era débito, después te reintegran el saldo.

La interfaz de la pantalla suele estar en español, lo cual facilita mucho el proceso. Pero antes de sacar la manguera del surtidor, tenés que definir qué tipo de gasolina vas a cargar. Primero cambiás el idioma al español, ponés la tarjeta, definís (por ejemplo, E10), autorizás, y ahí recién extraés la manguera. Si sacás otra manguera, no va a funcionar.

En cuanto al combustible: E10 y E5 son las gasolinas sin plomo. La E5 tiene hasta un 5% de etanol y la E10 hasta un 10% de etanol (por eso suele ser más barata). Lo vas a ver muy bien marcado en el surtidor y en el tanque del coche, si es de alquiler, te ponen stickers con E5/E10.

Si tenés un auto que carga diésel, lo vas a ver por separado: en Francia tiene un fondo negro con la palabra "diesel".

Mi experiencia manejando en Francia

Manejar en Francia no es difícil y además es una experiencia agradable. La gente respeta los límites de velocidad y se transita muy bien. No he encontrado mucho tráfico de camiones en autopistas, por lo menos en las que no son tan importantes. Y como dije, el tema de límite de velocidad hace que todos transitemos de una manera continua y fluida. Tampoco he visto muchos atascos.

Eso sí, hay que pensar bien si tiene sentido alquilar un coche. Con la red de alta velocidad que tiene Francia en trenes y con lo que te conté de no entrar a París en auto porque es un infierno, yo te diría que alquiles coche solo si:

  1. Estás llegando desde un país limítrofe (como me pasa a mí viniendo desde Alemania)
  2. Vas a hacer una ruta que amerita llevar el coche: Normandía, Bretaña, Provenza, Burdeos, Valle del Loira

Básicamente, sentate, analizá tu itinerario. Si llegás de un país limítrofe o es un recorrido donde el auto es necesario, andá con toda tranquilidad. Como te conté, es una experiencia muy placentera. Pero si tu plan es París-Lyon-Marsella, probablemente el tren sea mejor opción.

Mi recomendación final: si vas a recorrer la Francia profunda, esa de pueblos medievales, viñedos y paisajes que no aparecen en las guías, el auto es tu mejor aliado. Solo acordate de tener paciencia con los peajes, respetá los radares y no te estreses con el estacionamiento. Francia se disfruta mejor cuando no tenés apuro.