Cuando pensás en ver arte en Roma, automáticamente te imaginás museos. Los Vaticanos con sus filas interminables, los Capitolinos, galerías con entrada... Pero hay algo que casi nadie te dice con claridad: muchas de las obras maestras más importantes de Roma no están en museos. Están en iglesias. En su lugar original. Son gratis de visitar y con muchísima menos gente.

Hoy te voy a contar un recorrido que hice por lo que probablemente sea el mayor museo gratuito de Roma: un paseo de 4,2 kilómetros en línea recta donde vas a ver obra de Caravaggio, Rafael y Bernini sin pagar un euro. Bueno, casi sin pagar.

El recorrido: 4 kilómetros, tres genios, cero filas

El recorrido es simple: 4,2 kilómetros en línea recta que, si lo hacés directo, te lleva una hora. Pero claro, vos vas a ir parando. Y acá viene algo importante que tenés que tener en cuenta: son iglesias. No están abiertas todo el día. Algunas cierran al mediodía y abren recién a las 4 o 5 de la tarde. Fijate bien los horarios antes de arrancar (en el mapa de Google que armé tenés toda la info).

Empezamos en Piazza del Popolo. A cinco minutos caminando está la Iglesia de Santa María del Popolo.

Santa María del Popolo: dos Caravaggio por dos euros

Cuando entrás a Santa María del Popolo, no te va a impactar de entrada. Es una iglesia sencilla, linda pero sin estridencias. Lo que tenés que hacer es caminar hacia el fondo, dirección al altar, sobre la izquierda. Tal vez ya haya gente. Si hay, perfecto. Si no, vas a llegar a una capilla oscura con una maquinita donde tenés que meter 2 euros para que se enciendan las luces.

Sí, mentí un poco: no es completamente gratis. Son 2 euros. O, si querés, esperás a que venga alguien y ponga la monedita. Te lo digo con sinceridad: yo hice eso.

Cuando se ilumina, te encontrás con dos pinturas de Caravaggio: La conversión de San Pablo y La crucifixión de San Pedro. Esta última es una de las obras más famosas del pintor. No estás viendo arte de segunda categoría.

Caravaggio cambió la historia del arte con su técnica del claroscuro, esa luz tenebrosa que parece que todos están en un sótano con un foco directo. Le da un dramatismo brutal a la obra, muy del Barroco romano. Pero también cambió la relación entre el artista y la Iglesia. Porque la Iglesia le pedía obras, sí, pero él usaba como modelos a gente muy humilde: vagabundos, prostitutas, gente con la que Caravaggio convivía porque él también tenía una vida bastante violenta y marginal.

La persona que ves crucificada en la cruz es un vagabundo. En otro cuadro famoso suyo, La muerte de la Virgen, la modelo era una prostituta que se había suicidado tirándose al Tíber. Cuando recuperaron el cuerpo, Caravaggio armó todo el plató y la retrató. Imaginate cuando la Iglesia se enteró. Había una parte de la nobleza eclesiástica que lo valoraba —tal vez la más intelectual—, pero el resto de la curia no lo quería ni ver.

Esa técnica después la usaron Rubens, Rembrandt, Velázquez. Caravaggio realmente cambió la historia del arte. Y lo digo no porque yo sea un experto, sino porque así lo cuenta cualquier historiador del arte serio.

Pero no te vayas todavía de Santa María del Popolo. Cuando vuelvas por el mismo lado (mirando al altar, a la izquierda), no te apures. Ahí hay una capilla de la familia Chigi, banqueros poderosos. El jefe de la familia, Agostino, le encargó el diseño a Rafael en 1513.

Rafael hizo el diseño arquitectónico: la planta central, la cúpula de mosaicos, todo geometría, proporción, equilibrio. Muy renacentista. Pero Rafael murió joven, en 1520, y la capilla quedó incompleta. En el siglo XVII, el papa Alejandro VII (de la dinastía Chigi, porque estas familias siempre tenían un papa o un cardenal), le encargó a Gian Lorenzo Bernini que la terminara.

Bernini respetó el diseño estructural de Rafael, pero en los costados puso dos esculturas suyas. No están tan visibles, no las tenés de frente. Las ves de costado: las piernas, las manos, el gesto. Toda esa fuerza y brutalidad del Barroco. Cuerpos en tensión, músculos marcados. Bernini rompe la quietud renacentista y le pone ese punch barroco que tanto me gusta.

Ya está: viste dos Caravaggio, dos esculturas de Bernini, un diseño de Rafael. Todo gratis. Bueno, 2 euros.

San Luigi dei Francesi: tres Caravaggio más

Volvés a Piazza del Popolo y caminás por Via del Corso hasta llegar a la iglesia de San Luigi dei Francesi, que está muy cerca de Piazza Navona. La iglesia es preciosa por fuera y por dentro. Más espectacular que Santa María del Popolo, diría.

Misma situación: entrás, mirás al altar, sobre tu izquierda al fondo. Acá seguro vas a ver gente. Un grupito de cuatro o cinco personas observando los cuadros de Caravaggio. Son tres: La vocación de San Mateo, El martirio de San Mateo y San Mateo con el ángel. Es una capilla diseñada para estos tres cuadros.

Lo curioso es que en cualquier museo del mundo estos cuadros estarían en el lugar central. Acá están al fondo a la izquierda.

Hay uno que me gusta especialmente: La vocación de San Mateo. Aparece un Jesús con una mano muy renacentista señalando a San Mateo. Y San Mateo mira para los costados, como diciendo: "¿Quién, yo?". El tratamiento de la luz es espectacular. Simula como si entrara en diagonal por una ventana e ilumina los rostros. La cara de sorpresa de San Mateo es increíble. Todo recreado con personajes de la calle, como te vengo contando.

Estos cuadros son más violentos, y explican un poco la vida de Caravaggio. Según cuenta la historia, era una persona que caía muy fácil en situaciones violentas. En Argentina diríamos que tenía "mecha corta": enseguida se encendía. Participó en numerosas peleas callejeras, peleas en bares. Hasta que un día la cosa se desmadró y mató a alguien. Fue condenado a ser decapitado y pusieron precio a su cabeza. Se tuvo que exiliar a Nápoles, donde años después falleció en condiciones que nunca se aclararon del todo.

De alguna manera, él quería acercar a estos personajes de la calle a la Iglesia a través de la espectacularidad de su pintura. Lo que se llamó el tenebrismo.

Cuando salgas de la iglesia, mirá para atrás en la fachada. Arriba, centrado, está el escudo de la iglesia: tres flores de lis y una corona. Eso es Francia. Francia financió esta iglesia en Italia. Por eso no vas a ver llaves papales ni símbolos de familias italianas. (Si querés entender bien quién hizo qué en Roma, te recomiendo mi video sobre cómo entender Roma por sus escudos. Es clave para saber quién financió cada obra).

Ya vimos cinco Caravaggio en menos de 20 minutos. Todo gratis y sin cola.

San Giovanni in Laterano: Borromini contra Bernini

Seguís en línea recta, línea recta, línea recta. ¿A dónde llegás? A la Basílica de San Giovanni in Laterano. O mejor dicho, la Archibasílica, así se llama oficialmente. Fue la sede papal antes de que existiera el Vaticano. Durante mil años fue la sede de los papas.

Es una basílica espectacular. Vale la pena que vayas solo para verla, más allá de que haya obra o no. Adentro hay muchos papas enterrados. Te vas a encontrar con un montón de escudos papales.

Pero hay algo muy especial en esta iglesia. Fue renovada durante el mandato del papa Inocencio X, que le pidió una gran reestructuración a un arquitecto no tan famoso como Bernini, pero que competía con él: Borromini. De hecho, hay toda una historia de Borromini contra Bernini que involucra a este papa. (Inocencio X, por cierto, es el que fue retratado por Velázquez en ese retrato que después usó Francis Bacon para su obra. Todo tiene que ver con todo).

En 1646, Borromini tomó el proyecto y reestructuró la iglesia manteniendo la parte original paleocristiana. La obra de Borromini es espectacular: cómo rediseñó todo el espacio, creó la gran mayoría de esos nichos monumentales donde están enterrados los papas. Después estableció todos los marcos para lo que a posteriori fueron las esculturas de los apóstoles. Rediseñó todo el escenario y después vinieron otros artistas y pusieron sus esculturas.

El espacio es increíble: los pisos, los techos. Para ser una iglesia, es un espacio muy especial. Borromini fue uno de los arquitectos, junto a Bernini (que tal vez era más escultor que arquitecto), que creó la Roma barroca que hoy podemos disfrutar.

Por qué prefiero ver arte en iglesias

Ya está. En este recorrido no solo viste las obras, también pasaste por Piazza del Popolo, Piazza Navona, Piazza San Giovanni. Y si te queda tiempo, a 50 metros de San Giovanni hay una estación de metro (línea A, San Giovanni) que tiene un museo en su interior. Cuando hicieron las excavaciones, encontraron restos de la República y de la Roma imperial. Si te sobra tiempo, pasate. (Esto te lo conté bien en mi video sobre cómo entender Roma por capas).

Una de las cosas que más valoro de ver las obras en las iglesias es que ves arte en su lugar original, con su función original y con su luz original. No solo es gratis (o casi), sino que puede llegar a ser históricamente mejor verlo así. En un museo, un Caravaggio está aislado, con luz artificial, en un marco neutro. Acá lo ves en la capilla para la que fue pensado, con la luz que el artista imaginó, en el contexto religioso que le da sentido.

Mi recomendación concreta: hacé este recorrido un día de semana, arrancando tipo 10 de la mañana. Llevá monedas de 2 euros (al menos dos o tres). Chequeá antes los horarios de las iglesias en el mapa que armé. Y tomate tu tiempo. No es una carrera. Es arte en su forma más pura, sin vidrios de por medio, sin guardias apurándote. Es Roma como debería ser vista.